"Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para la cosecha"
Promueve el crecimiento en la comunidad de las vocaciones sacerdotales y religiosas, especialmente a través de la oración. También brinda su esfuerzo para acercar la ayuda de la Parroquia para el sostenimiento del seminario de la diócesis, donde se forman los futuros sacerdotes.
Dedica un mes en el año de especial oración por las vocaciones y realiza durante ese tiempo una colecta entre los fieles de alimentos no perecederos destinados al seminario.
Nuestro papel como laicos
Es imprescindible que cada uno de nosotros tome como propio el mandato de Jesús en el Evangelio: "rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para la cosecha". Es un pedido personal de EL hacia mí. Yo tengo el compromiso y la responsabilidad de pedir en forma fervorosa e insistente por esas Vocaciones que la Iglesia tanto necesita para encarar con éxito esa transformación. Los sacerdotes y religiosas trabajan hasta el límite de sus fuerzas y con toda eficiencia, pero no son suficientes. Necesitamos mucho más; por eso, cada uno de nosotros debe dar una prioridad absoluta a rezar por las Vocaciones Consagradas.
Nuestra arma es la oración frecuente y fervorosa, en especial el rezo del Santo Rosario, cada vez que nos sea posible. No nos faltará la ayuda de nuestra gran intercesora, la Santísima Virgen María, que canaliza nuestro pedido al padre, para recibir ese regalo de Dios que tanto necesitamos.
Los frutos
Pero tenemos un segundo motivo, para agradecer primero y pedir después. Tenemos en nuestra Parroquia de Fátima "nuestro seminarista" y "nuestra aspirante a religiosa", surgidos de los actuales grupos juveniles.
Debemos dar gracias a Dios, que nos quiso hacer este regalo. Es el fruto de nuestra oración y nuestra constancia. Pero también pidamos para que muchos otros jóvenes de nuestra Parroquia, quieran seguir su camino. Y debemos pedirlo cada uno de nosotros en el ámbito personal, familiar y comunitario.
También debemos rezar por la perseverancia de los ya consagrados, la fuerza interior para los que flaquean, la fe para los que dudan. Como todos los seres humanos, son débiles. Por ello es imprescindible que reciban toda la fuerza de nuestra oración y nuestro permanente cariño y apoyo.
El mantenimiento de nuestro Seminario
Este es otro aspecto del cual no podemos desentendernos. Nuestro Seminario es totalmente gratuito y en él se forman los futuros sacerdotes de nuestra diócesis, junto a otros de diócesis más pobres, que no pueden costear el mantenimiento de un Seminario. Por eso, para su formación dependen de nuestra ayuda. Para mas información visite
Un mes en el año.