Encíclica CARITAS IN VERITATE de Benedicto XVI
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COLECTAS
"La colecta en la misa es la expresión material de nuestra comunión espiritual."

Luego de la liturgia de la palabra, con la "preparación de los dones" comienza la liturgia eucarística. Se comienza con la preparación del altar o mesa del Señor, que es el centro de toda la liturgia eucarística, para continuar con la presentación de las ofrendas por parte de los fieles.

Llevar el pan y el vino al altar no tiene solamente un carácter funcional. La tradición de la Iglesia a lo largo de los siglos, ha visto en este gesto todo un símbolo de la vida humana, de nuestra historia de cada día y de nuestra ofrenda a Dios.

Sin quitar nada a la verdadera ofrenda eucarística que está centrada en Cristo y en el memorial de su muerte, toda la misa quiere expresar que la comunidad se incorpora a este sacrificio de Cristo. Dentro de este contexto, es que la colecta encuentra su verdadero sentido. Es una manera más de ofrecernos nosotros mismos y de unirnos al sacrificio de Cristo. Lo realmente importante no es dar, sino darse. No es sólo dar de lo mío, sino darme a mí mismo. Cuando dar, además de ser desinteresado, implica y compromete al donante, llega a su máxima expresión la ofrenda.
La colecta durante la preparación de dones surge de la práctica antiquísima de que los fieles aporten algo para la eucaristía, pensando sobre todo en las necesidades de la evangelización y de los pobres. Ya Pablo (cf. 1 Cor 16), probablemente en el marco de la reunión eucarística dominical, invitaba a esta comunicación de bienes en favor de los más pobres. Actualmente es el medio más habitual para reunir los bienes que la Iglesia necesita para llevar adelante su misión, para sostener a suministros y para atender los deberes de la caridad.

Por todo esto podemos afirmar que la colecta forma parte de la liturgia, no sólo como forma de juntar dinero, sino como expresión de que la Eucaristía es una comunión de bienes espirituales y materiales. En síntesis: es fundamental entender la importancia que tiene la colecta dentro de la misa como ofrenda de nuestra vida y expresión de la comunión de bienes.

Hoy más que nunca, cuando gran parte de la sociedad tiene como valor supremo al dinero, los cristianos debemos dar un testimonio de desprendimiento de lo material, en función de ayudar a los más pobres y sostener la obra evangelizadora de la Iglesia. La colecta de la misa es un espacio privilegiado que tenemos los cristianos, para expresar como el compromiso de la común unión se vive también desde lo material. Es una expresión concreta de la caridad fraterna.

En nuestra Parroquia el Equipo del Plan Compartir ha tomado la responsabilidad de organizar del mejor modo posible las colectas de las Misas, para que sean verdaderamente expresión del amor fraterno y de la solidaridad.