Encíclica LUMEN FIDEI de Francisco
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Pensemos juntos

En la reciente Jornada de la juventud, realizada en Alemania, Benedicto XVI, nos recordaba los valores de la familia que tenemos que practicar y hacer "reverdecer" para poder vivir una vida con sentido y que sea camino de felicidad.

¿Qué sentido tiene una vida sin sentido, ni dirección?, nos preguntaba.

¿Cómo se puede vivir en este mundo sin plantearse hacia dónde se quiere ir, y cómo?

¿Qué estoy dispuesto a dejar de lado para conseguir la meta?

¿Sólo con lo que se me cruza en el momento puedo llegar a algo?

Evidentemente los adultos debemos ayudar a los jóvenes a plantearse estos interrogantes, pero sobre todo, con nuestra propia vida y decisiones, debemos mostrarles lo que pretendemos y cómo nos lo hemos planteado y respondido. Qué hemos hecho frente a los errores o desaciertos, cómo hemos ido ajustando nuestra mira y enfoque frente a los problemas, o a los cambios surgidos con el tiempo ¿cómo nos han ayudado o perjudicado determinados consejos, experiencias, ejemplos, etc.?

Sin duda, las palabras del Evangelio, y las enseñanzas de la Iglesia, son un puntal importante para tomar decisiones para poder ver hacia donde queremos ir.

Por otro lado, no siempre se enseña a razonar, no siempre se enseña a ver las contradicciones o incoherencias que tiene un razonamiento o una decisión, y es fundamental para poder aprender tener una cierta práctica. Muchas veces se da por lógico algo que no lo es, por sabido lo que no se aprendió....y después se "llora" por los resultados.

De ahí que es tan necesario aprender a tomar decisiones desde niño, con pequeños asuntos, para no llegar a jóvenes, y mucho peor a adultos, con una constante duda o miedo frente a distintas elecciones, aunque de por sí carezcan de peso. El temor y la indecisión hacen que una simple elección de un hecho puntual intrascendente se transforme en un problema mayúsculo que agobie e instale la sensación que la vida es un gran problema, acobardando así a muchos.

Para reafirmarnos como persona, desde chicos, es necesario que se apoyen las decisiones tomadas, que se ayude con cariño a descubrir los elementos que se tuvieron en cuenta, y cuales no, al momento de elegir. Es importante manifestar la alegría frente a resultados positivos, y a no remarcar demasiado los negativos, sí señalarlos.

Nuestra vida es un regalo de Dios que tenemos que aprovechar y hacerla valer, no podemos desperdiciarla porque no hay vuelta atrás. Tenemos que ser concientes de nuestros errores para enmendarlos, pero, también ser concientes que lo hecho, hecho está, y nos puede marcar el resto de la vida ya que no tenemos una tecla de DEL o ESC para que todo vuelva a lo anterior.

Ayudémonos como familia a crecer, compartamos en Comunidad nuestros problemas, preocupaciones y logros, y así tendremos más fuerza y sabiduría.

Que la Virgen Maria, Nuestra Señora de Fátima, nos guíe en nuestro caminar y nos ayude a prepararnos para la Asamblea Parroquial del 15 de octubre.

Un abrazo y mis oraciones.

 

Padre Guillermo.