Encíclica LUMEN FIDEI de Francisco
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Cada cosa tiene su tiempo

Cada cosa tiene su tiempo, dice un libro de la Biblia  (Ecltes 3,1-8 ) con otras palabras.

Parecería que se nos ha metido en la cabeza que cualquier cosa en cualquier momento nos hace más felices.

La felicidad no consistiría en pensar algo, prepararlo, ansiarlo, esperarlo, realizarlo, disfrutarlo y recordarlo, sino en “se me cruzó la idea” sin más lo  realizo y termino, mañana o más adelante se me ocurrirá otra y así sucesivamente.

La felicidad es un camino de toda la vida, que pasa necesariamente por la tristeza, el dolor, los contratiempos, la alegría….y el saber contemplar el camino. No es un cúmulo de hechos aislados, sino que por ser acciones de una persona, están unidos por la vida.

La felicidad es un estado, una forma de encarar la vida y sus consecuencias. Si alguien esperara que los demás le dieran la felicidad, esperaría inútilmente hasta el último instante de su vida; si por el contrario, se asume que la felicidad es una tarea interior, que depende de cómo miremos y encaremos los acontecimientos, de cómo  enfrentemos a los contratiempos, de cómo nos brindemos a los demás, de que esperemos de los otros, de los más cercanos, de cómo se miren los errores propios y ajenos, de cómo sentimos la mirada de los otros, de cómo se ve y percibe cada uno,… solo entonces se puede pensar que se está en el camino de alcanzarla.

Por un lado, la felicidad, es contagiosa, se percibe en el otro, se aprende por el ejemplo, pero por otro lado, es una tarea de cada uno que no se puede delegar ni esperar que alguien la haga por mi, es propia y personal.

Como hacer para que en cada familia se vaya viviendo la felicidad es uno de los objetivos de nuestra Asamblea Parroquial del 15 de octubre, a la que estamos todos invitados a participar y aportar ideas, proyectos, inquietudes, etc.

Sin duda que, para nosotros los cristianos, se nos abre una puerta clave para encontrar la felicidad si nos basamos en las enseñanzas de Jesús, más precisamente, en las Bienaventuranzas. Nos dice: “felices los que….porque…..” (Mt 5,1-12; Lc 6,20-23)

 Podemos detenernos un tiempo en la lectura de cada una, utilizarlas para rezar cada día con una frase.

En el saber gustar, paladear, recordar las palabras del Señor encontraremos un camino seguro para transitar, ya que no es una opinión más de alguien que se basa en su sola experiencia o estudios, sino la de Aquel que nos conoce tal cual somos, “desde antes que mi palabra llegue a mi boca tu Señor la conocías”….“desde el seno de tu madre yo te llamé”…. “tu me hiciste y me formaste”…todas palabras de los Salmos que nos muestran el conocimiento de Dios sobre nosotros.

Acudamos a su palabra sin temor y con confianza para encontrar caminos seguros y firmes.

¡Que la Virgen María, Nuestra Señora de Fátima, nos fortalezca, para que encontremos en las palabras de su hijo una guía que podamos seguir!.

Un abrazo y mis oraciones.

Padre Guillermo.