Encíclica LUMEN FIDEI de Francisco
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Diócesis de San Isidro


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¿Es tan así?

¡Cuantas contradicciones escuchamos y pronunciamos, cuantos hechos irrelevantes se quieren transformar en importantes, cuantos acontecimientos trascendentes se quieren desprestigiar a banales, cuantos asuntos que requieren de un compromiso se quieren vivir con total irresponsabilidad!. Así estamos y así está el mundo, que vivimos y hacemos, esa es la realidad que nos invade y debilita.

¿Queremos seguir así, o tratar de hacer algo para que lo que consideramos valores de vida sigan vigentes?.

Jóvenes que no se animan a comprometerse al matrimonio, pero que quieren vivir como matrimonio sin ningún compromiso, ni atadura. Que quieren vivir juntos pero sin pensar en la posibilidad de tener hijos. Que quieren vivir juntos pero sin ninguna atadura que les impida “rehacer” su vida ante un fracaso. Que viven juntos unos años hasta que aparece el hijo y entonces la “desesperación” por casarse como si nada hubiera pasado (con grandes vestidos, importantes fiestas, enormes lunas de miel, muchos regalos, y grandes sonrisas de todos y aplausos), recién ahí aparece un poco de compromiso con la sociedad, y hasta con la fe, pero, en general, ningún reconocimiento del error anterior, casi ningún atisbo de conciencia de no haber seguido las enseñanzas de la fe o el sentido de lo que es una familia, o, al menos, el sentido común.

¿Qué nos pasa? ¿Estamos dejando que se destruya el concepto de familia?¿Estamos dejando que nos destruyamos como persona?¿Nos estamos negando a ser felices, con todo el esfuerzo, seriedad y compromiso que esto requiere?

¿No será que nos olvidamos, un poco, de vivir y transmitir la alegría de saberse elegido y amado para siempre por alguien?

¿No será que los problemas y desencuentros que hay en toda familia nos impiden ver que con el esfuerzo de todos se puede salir adelante?

¿No será que, por una idea equivocada, nos asustan tanto las discusiones, las distintas visiones, las diferentes emociones y sentimientos, que no podemos descubrir caminos de reconciliación, de serenidad, de perdón?

¿No será que por el miedo de transmitir la verdad a nuestros hijos, que nos tilden de autoritarios o cerrados, terminamos sin transmitirles, con nuestra vida, palabras y gestos, el sentido que tiene la vida?

¿No será que frente a tantos desengaños políticos, económicos, religiosos, hemos perdido el sentido del fin de nuestra existencia?

¿No será que en el fondo estamos en una crisis de fe, que nos impide ver que hemos sido creados por amor, que hemos sido elegidos para ser felices por toda la eternidad, que hay un Padre bueno y presente que nos quiere, nos conoce, nos perdona, nos da fuerzas para levantarnos, nos sigue llamando a ser santos como Él lo es, nos regaló a su Hijo que nos mostró y nos sigue mostrando El Camino?

Muchas preguntas e interrogantes. Ninguna tiene una respuesta de unos cuantos renglones ni unas acciones fácil de seguir. Necesitamos reflexionar juntos y mucho.

Necesitamos reunirnos para ayudarnos y hacer caminos como familia.

En la Asamblea Parroquial, que estamos preparando para el 15 de octubre, y en los trabajos previos iremos encontrando y realizando propuestas que nos ayudarán. Por eso es necesario que participemos todos, de todas las edades, con distintas experiencias para enriquecernos como Comunidad Parroquial, como familias, como personas.

¡Que la Virgen María, Nuestra Señora de Fátima nos acompañe en nuestro camino!

Un abrazo y mis oraciones.

Padre Guillermo.