Encíclica LUMEN FIDEI de Francisco
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Preparando el pesebre

Estamos por preparar y armar el pesebre, y así empezar a disponernos para la Navidad.

Puede ser un pesebre de  solo tres figuras, María, José y más adelante el niño Jesús, o uno con muchas figuras, animales, adornos, montañas, lago, cascada, luces y demás; puede ser que lo arme uno solo de la familia o que varios o todos intervengan, inclusive se puede hacer en un momento o demandar varios días, retoques, cambios.

Podemos analizar, como momento de oración en familia y preparación para la Navidad, como hemos armado el pesebre….si juntos o solo, si con muchas o pocas figuras, si con esmero y dedicación o “así nomás”, si le dedicamos mucho o poco tiempo, si hubo creatividad este año o lo hicimos igual que otros años, etc. Podemos llegar a pensar que así como nos dispusimos para armarlo así hemos preparado el corazón para recibir al niño Jesús.

Cuantas preguntas, reflexiones y propósitos tenemos que hacernos antes de celebrar la Navidad para que de verdad nos transforme los pensamientos, deseos, proyectos……

¡Qué necesitados estamos de la vida nueva espiritual que Jesús nos quiere regalar en este Nacimiento, como personas, como comunidad, como país, como humanidad!

¿Donde están, en nuestra vida, los valores que nos transmite el Evangelio?.¿Queremos vivirlos más plenamente a partir de la Navidad, o ni nos cuestionamos esto?.

¿Estamos dispuestos a dejarnos conducir por el Señor o por nosotros mismos, o por los demás, o por la moda, o lo que me de más ventajas, o lo que parezca más fácil, o lo que me prometa menos problemas y esfuerzos?

El Padre nos invita a recibir nuevamente a su Hijo, mejor que hace dos mil años, mejor que el año pasado, para escuchar, con un corazón más dispuesto, más atento, más entregado y dócil, su invitación a una vida más plena, más feliz, más humana.

Jesús en este pesebre nos vuelve a anunciar el amor del Padre, su preocupación e interés por nosotros, sus hijos queridos y mimados. Nos vuelve a recordar que a pesar de nuestros olvidos y contramarchas el amor de Dios es incondicional, es decir, no está sujeto a nuestra respuesta, él se entrega todo por cada uno para que todos podamos descansar en Él, para que Su vida nos de vida, para que Su amor nos traiga amor, para que Su misericordia nos haga misericordiosos, para que Su grandeza nos haga pequeños y Su humildad nos transforme en grandes.

Dios podría decirnos a gritos que nos ama, y sin embargo , nos lo dice desde el susurro del pesebre, desde el llanto del niño Jesús que se muestra necesitado de nosotros para darnos todo lo que nosotros necesitamos.

¡Qué la Virgen María, en su advocación de Nuestra Señora de Fátima, nos ayude a preparar un buen pesebre interior para poder recibir la Vida que nos trae su Hijo!.

¡Qué tengamos una muy feliz Navidad y un muy feliz Año Nuevo!

Un gran abrazo a cada una de las familias de nuestra comunidad y mis oraciones.

Padre Guillermo.