Encíclica LUMEN FIDEI de Francisco
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Diócesis de San Isidro


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¿Estamos celebrando?

Comenzamos la Semana Santa. Tiempo especial de Gracia y Reflexión. ¿Hemos aprovechado la Cuaresma para prepararnos para el Gran Día de la Pascua?. ¿No?
¿más o menos?, ¿creo que si?. El Señor sale, como siempre, a nuestro encuentro para ayudarnos a que lo encontremos, nunca se esconde, siempre va delante para mostrarnos el camino y detrás para sostenernos o levantarnos.
Durante los días de Semana Santa viviremos los distintos momentos y gestos esenciales de la vida de Jesús y de nuestra Salvación. Serán un regalo que la Iglesia, a través de la Liturgia, nos ofrece para que podamos abrirle más el corazón a Cristo, y por su amor, podamos convertirnos.
Cada Celebración de esta Semana nos trae algo especial, tratemos de no vivirlas como una repetición más sino con un espíritu dispuesto a encontrar “la novedad del mensaje del amor de Jesús hoy”. ¿qué me quiere mostrar, decir, enseñar hoy?, ¿cómo lo puedo dejar acercarse más a mi?,¿cómo puedo hacer para que los buenos propósitos que me surjan se concreten y perduren?, ¿cómo puedo confesarme mejor y ser consiente de la Gracia y paz que recibo?. Así como el Señor lavó los pies a los Apóstoles, mostrándonos su actitud de servicio, también lo hará con cada uno de nosotros llevándonos de la mano en la reflexión y en el encuentro, pero...acordémonos que nos pide permiso, como a Pedro, que se niega al principio y después le pide que le lave las manos y la cabeza, El nunca dejará de lado nuestra opción de elegirlo o rechazarlo.
Dejarse conducir por el Señor implica un cambio de corazón y de mente, tampoco nos asustemos de nuestra falta de capacidad o de respuesta, el nos irá mostrando muy suavemente el camino a recorrer, y quizás nos regala un destello sensible del amor que nos tiene, aunque no nos echemos atrás si no lo vemos, El tiene sus tiempos y modos, nosotros solo tenemos que dejar que El nos conduzca, y luchar para no tratar de imponer nosotros las formas y tiempos.
Descubrir con mayor profundidad el amor del Señor nos “oxigena” el espíritu, los sentimientos, los dolores, las preocupaciones, las incertidumbres, los miedos. Nos hace crecer en alegría, confianza, serenidad, paz interior, misericordia. Cambia la amargura y tristeza en ternura o dulzura y esperanza. Nos permite despojarnos de resentimientos y cobardías. En definitiva, aunque parezca que nada cambia nos cambia la mirada, el enfoque desde donde miramos nuestra vida y la de los demás, y eso nos lleva a una vida distinta, a un mayor compromiso gozoso con nosotros mismos , con los que nos rodean, con la sociedad, con los más necesitados, con vivir “en la fe” con más libertad y profundidad.
Vivamos, entonces, la Semana Santa con la certeza de la Resurrección del Señor y la nuestra, también, en medio de las dificultades y debilidades.
¡¡¡¡¡¡¡EL SEÑOR HA RESUCITADO, ...CREAMOS!!!!!!!!
¡Que la Virgen María, en su advocación de Nuestra Señora de Fátima, nos ayude a acompañar a su Hijo en la Pasión y en la Resurrección!
Un gran abrazo y mis oraciones para cada familia y para cada uno.
¡¡¡¡MUY FELICES PASCUAS!!!!

Padre Guillermo