Encíclica LUMEN FIDEI de Francisco
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Alimento de vida

De entre todos los bienes y regalos que Dios nos hace, hay uno que no se compara con otros en grandeza, importancia y cercanía con el Señor. Es la Eucaristía. Todos los días, en todas partes del mundo Cristo se hace presente en su Iglesia, y en cada cristiano, a través de este alimento imposible de imaginar por el hombre, y solo aceptado porque el mismo Jesús lo reveló en la Ultima Cena, y la Iglesia creyó en él desde el principio de su vida.

El Papa Juan Pablo nos acaba de recordar, a través de una nueva Encíclica, la importancia fundamental para la vida cristiana de creer en la Eucaristía, de crecer en la seguridad que Cristo se hace presente y permanece en cada Eucaristía, de buscar por todos los medios el recibirla, a menudo en cada domingo y de no dejar pasar oportunidades para hacerlo.
La Iglesia se nutre de la Eucaristía, y su acción más importante es dirigirnos a Ella. Se la ve como alimento esencial y como fuente y cúlmen de toda la vida de la Iglesia y de cada cristiano.
La Eucaristía como alimento, sencillo y humilde, llega a nosotros no como premio por nuestras buenas acciones, sino como lo que es alimento cotidiano ofrecido por Jesús para fortalecernos, aliviarnos de nuestras cargas, mostrarnos el amor del Padre, unirnos entre nosotros como hermanos.
La Eucaristía va armando y haciendo crecer la Comunión en la Iglesia, es decir, nos permite pensar, sentir y vivir como Cristo, gracias a esa “común unión” con El y a pesar de nuestras flaquezas, debilidades y pecados.
Antes de la Ultima Cena Jesús les había anunciado a los Apóstoles y discípulos que debían comer su cuerpo y beber su sangre, sin embargo sabemos que no lo entendieron demasiado, después de su Resurrección y Pentecostés la Iglesia naciente “se reúne para partir el pan “, y ya desde el comienzo es característica de nuestra Fe la celebración.
No siempre podremos recibirla con emoción y clara conciencia de lo que estamos recibiendo, pasa mas bien lo contrario, son pocas las veces en que recibimos la Eucaristía con una gran emoción o sentimiento de unión con Cristo, ya que eso es otro “regalo” de Jesús. Para recibirlo “necesitamos creer que Su promesa de recibirlo a El es cierta y verdadera” aunque no “sienta nada”. El irá actuando en nosotros si lo dejamos.
Estamos por celebrar, el 13 de mayo, la primera aparición de la Virgen en Fátima. Ella nos exhorta a rezar para alcanzar nuestra conversión y la del mundo, y que mejor que rezar junto a y en Jesús Eucaristía.
¡Que la Virgen María , Nuestra Señora de Fátima, nos ayude a amar más la Eucaristía como fuente de vida y unión con Su Hijo!.
Un abrazo y mis oraciones.

Padre Guillermo