Encíclica LUMEN FIDEI de Francisco
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Diócesis de San Isidro


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Si ellos pudieron...

Seguimos viendo, y viviendo, mentiras, engaños, falsedades, voces que se elevan para defender lo indefendible, silencios de hechos importantes y valederos, imágenes de horror y violencia y casi ninguna de bien, equilibrio, serenidad. El ser humano parece estar conectado “con todo el mundo” menos consigo mismo, con su pobreza y riqueza interior sin analizar y sanar, con sus inquietudes y deseos más profundos tapados y solo aflorando lo superficial y el egoísmo.
Por todo lo anterior es que Dios se acerca al hombre a través de Su Hijo para llegar, así, al corazón de sus hijos. Somos nosotros los destinatarios del mensaje de Salvación que nos trae Jesús con sus palabras y con su entrega total manifestada en la Cruz, que culmina en la Resurrección. Ante tantas tristezas y carencias la voz del Señor resuena en nuestro corazón con palabras de alivio y consuelo, el problema es que a veces estamos tan llenos de ruidos que no somos capaces de escucharlo, y luego no comprendemos o no aceptamos lo que estamos viviendo, y tampoco como mejorar interiormente y al mundo que nos rodea.
La Semana Santa se acerca invitándonos a celebrarla de verdad, aprovechando los tiempos para reflexionar, rezar, participar de las Celebraciones, encontrándonos con Jesús que padece por nosotros, pero para llevarnos a una vida nueva, desde ahora, y mostrarnos que el fin de nuestra vida es el encuentro pleno con Dios Padre, que vamos preparando desde aquí.
Semana Santa son días especiales para sabernos y sentirnos hijos de un mismo Padre y hermanos entre nosotros. Es también un tiempo para vernos como Iglesia Una, Madre de todos, que nos cobija y a la vez nos envía al mundo para llevar la Buena Noticia con nuestra vida.
Tratemos de vivir la Semana Santa con espíritu abierto y atento. Dios nos va a hablar, preparémonos para ello. No lo vivamos con tristeza o para cumplir ciertos rituales, que a veces ni se entienden ni se sabe lo que se está haciendo. Dejemos que el Señor vaya iluminando el camino, y con paciencia tratemos de dar algunos pasos con docilidad, El hará el resto.
Frente a los acontecimiento mundiales de violencia unámonos en la oración como nos lo recuerdan , tanto el Papa, como nuestro Obispo en la carta pastoral de Cuaresma.
Frente a las próximas elecciones presidenciales en nuestro país, también recemos, y obremos lo que esté a nuestro alcance, para que los candidatos muestren la verdad de sus intenciones, proyectos y recursos, y para que cada uno pueda elegir a conciencia lo que le parezca mejor para el país, no para su provecho personal.
Recemos, también, para que como Comunidad Eclesial sepamos responder a las exigencias de nuestro tiempo y país, siendo creativos para encontrar mejores formas de atraer al Señor a sus hijos y para dar mayores y mejores respuestas a quienes nos necesitan.
Hay mucho para hacer y el Señor nos llama a trabajar en su campo. ¡Respondámosle con generosidad y con todos nuestro talentos, tiempo y bienes! El nos va a recompensar como solo El sabe, con una generosidad sin límites. No temamos, en Semana Santa miremos a los Apóstoles y discípulos, y digamos ¡ si ellos pudieron cambiar tanto, por qué nosotros no podemos hacer lo mismo!.
¡Que la Virgen María, Nuestra Señora de Fátima, guíe con firmeza nuestros pasos y nos ayude a celebrar la Pascua con un corazón nuevo!
¡¡¡Muy Felices Pascuas a todos en Comunidad!!!
Un abrazo y mis oraciones.

Padre Guillermo