Encíclica LUMEN FIDEI de Francisco
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Un regalo especial

Nuevamente nos encontramos comenzando el tiempo de Adviento como preparación a la celebración de la Navidad.Adviento es tiempo de espera en esperanza, es tiempo de recordar que las promesas de Dios al hombre se cumplen, es tiempo de preparar el corazón para recibir el Regalo más grande que uno puede esperar en Navidad: la presencia de Dios hecho hombre entre nosotros; es tiempo, también, de proponerse pequeños cambios interiores, que nos lleven a la conversión, para poder vivir así el Evangelio con mayor intensidad.

¿Estamos con disposición, con ganas, de llegar a Navidad?, ¿Pensamos que algo puede cambiar de todo lo que vivimos?, ¿Qué puede hacer la Navidad en medio de tanta división, corrupción, mezquindad que vive el país?.¿Qué me puede decir hoy el pesebre, parece tan lejano, antiguo, primitivo?
A pesar de todas estas preguntas o dudas, el Señor quiere revivir en el corazón de cada uno de nosotros y de cada hombre la maravilla más grande de la Creación, habitar en medio nuestro como guía, maestro, como luz para iluminar nuestro camino, como alimento verdadero frente a tanta hambre, como abrazo del Padre para consolar tanta tristeza, como cobijo seguro frente a tanta desprotección e injusticia.
Si . La Navidad tiene sentido porque es la muestra viva del amor del Padre por sus hijos, porque nos permite aceptar la nueva vida que nos ofrece, porque nos recuerda que el pecado y el mal no pueden vencer a la Salvación que nos trae Jesús.
El mundo y nuestro país muestran como el pecado, la mentira, la mezquindad del corazón parece que pueden manejar todos los ámbitos de la vida repitiendo, y repitiendo, frases, promesas, programas, logros imaginarios, condenaciones que al poco tiempo se transforman, vaya a saber por qué, en méritos y honores, calumnias, difamaciones, etc., etc. Sin duda que algo tiene que cambiar y en serio. Y eso es el corazón de los hombres, de nosotros. Una conversión profunda en el amor "al prójimo como a uno mismo y a Dios", y sin ello no habrá plan, ni proyecto, ni plataforma, que de verdad nos permita vivir una vida más digna, solidaria y generosa.
Pongámonos, desde hoy, a preparar la Navidad desde el corazón con la confianza puesta en el Señor, en su Evangelio, en la posibilidad cierta de conversión si nos dejamos alcanzar por El. No es un año para mucho adorno y regalo exterior, si antes no limpiamos y arreglamos lo interior, y no con nuestras solas fuerzas y capacidades, sino dejando que el Señor nos dé docilidad, entrega, humildad, y capacidad de escucha y oración.
Empecemos por nuestra familia y amigos, por los vecinos y con los que trabajamos, estudiamos... Hay mucha gente preocupada, que quiere hacer algo para salir de esta situación, brindemos el espacio para que esto se pueda hacer con la mirada puesta en el pesebre, en ese niño que viene con mucha vida para dárnosla hasta el final.
¡Que la Virgen María, Nuestra Señora de Fátima, nos acompañe en este camino del Adviento, para poder recibir a su hijo en la Navidad, como ella lo hizo!
.Que todos podamos pasar una muy Feliz Navidad, y empezar un Nuevo Año con mayor alegría, esperanza y deseos de servir más a Cristo.
Un abrazo y mis oraciones

Padre Guillermo