Encíclica LUMEN FIDEI de Francisco
Av. Libertador 13.900 (1640) Martínez Buenos Aires -
Argentina Tel. 4508-8501 / 8502 -
pqfatima@fibertel.com.ar
Diócesis de San Isidro


Recordamos que para comunicarse directamemente con la Secretaría se puede enviar un mail a secretaria@fatima.org.ar
Comunidad viva

Terminado el Jubileo del 2000 el Papa Juan Pablo II nos invitó, a toda la Iglesia Universal, a "Navegar Mar adentro", es decir, a profundizar nuestro compromiso cristiano para que el mundo crea en el mensaje de Jesucristo por el testimonio de sus discípulos, nosotros.
Si vemos nuestro país, y al mundo entero, notamos la falta de un rumbo sólido y consistente que mueva a la gente a buscar los valores verdaderos, los del Evangelio, los únicos que nos van haciendo "más persona", con mayor dignidad, con una meta a alcanzar, con deseos de esforzarnos por conseguirla porque hemos descubierto su real e inmenso valor.
No hace falta detenerse más en los casos o bolsones de corrupción, de injusticia, de avaricia, de mentira, de egoísmo, existen, ya lo sabemos... y con seguir mirando no solo no ganamos nada, sino que se transforma en un fantasma que nos tapa, que nos impide vivir, que nos paraliza y nos quita las fuerzas. Profundizar en nuestra Fe es el único remedio que tenemos para transformar esta etapa de la historia que nos toca vivir. Ya muchas veces, en la historia de la humanidad, se vivieron tiempos de crisis, de caos, de relajación de los valores , y por tanto de las virtudes, y ...tocando fondo se hizo pie para salir hacia arriba. Cuesta, pero es posible. Con nuestra sola fuerza e inteligencia va a ser muy difícil y lento. Si aprendemos a abandonarnos más al amor del Señor, para seguirlo, conseguiremos mucho más de lo que estamos esperando. Abandonarse, por supuesto, no es cruzarse de brazos y esperar a que El haga todo, es lo contrario: es descubrir, desde el fondo del corazón, lo que Dios me y nos está diciendo que hagamos, que cambiemos, que dejemos, que busquemos.
Nuestra vida es muy importante a los ojos de Dios, y también lo tiene que ser a los nuestros, y no podemos llegar a pensar que casi no se puede hacer nada, que hay que resignarse a seguir así por mucho tiempo. No. El Señor no dio y da capacidades y fuerza para ahora, para empezar a cambiar desde dentro, ya, para ir cambiando al mundo.
Ya lo decíamos el mes pasado. Cada acción buena hecha con amor es una semilla más del Reino de Dios que estamos sembrando para que germine, aunque parezca chiquita, que nadie la ve, a la larga puede ser un gran árbol que de sombra, cobijo, frutos. Sembremos, por tanto, sin temor desde hoy, con la confianza que el Señor hará crecer, mucho más de lo que podemos esperar, sin la ansiedad de querer ver el fruto mañana, pero, si, con la esperanza de verlo algún día, o quizás que otro lo verá y aprovechará.
Estamos por celebrar, una vez más, nuestras Fiestas Patronales para honrar a nuestra Madre del Cielo, la Virgen de Fátima. Ella, cerca nuestro, nos acompaña en nuestro caminar. Invoquémosla especialmente en estos días pidiéndole su protección y que nos ilumine para encontrar los caminos que el Señor quiere que transitemos. Pidámosle nos ayude a tener constancia en la búsqueda del bien y en realizarlo, y sobretodo a no echarnos atrás frente a los esfuerzos que tengamos que hacer para conseguirlo.
¡Que podamos celebrar con alegría su fiesta y en comunidad, compartiendo más nuestra vida, inquietudes, deseo, dones y talentos!.
Un abrazo y mis oraciones.


Padre Guillermo