Encíclica LUMEN FIDEI de Francisco
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Diócesis de San Isidro


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El Espíritu Santo nos invita a confiar

¡Noticias, informaciones, aseveraciones y desmentidas! ¡Leyes, decretos, reglamentaciones, etc.!. ¡¡Basta!!. ¡Qué cansados y tristes estamos por todas estas cosas que nos invaden, inundan y saturan, prometen un futuro mejor. y en cambio, no ayudan en nada, salvo en quitarnos vida, esperanzas, fuerzas, y ganas de luchar!
A pesar de toda esta realidad, que no podemos desconocer ni tapar, surgen dos hechos muy importantes y cercanos que nos traen vida y esperanza. Vamos a celebrar un nuevo aniversario de la primera aparición de la Virgen María en Fátima, y a los pocos días Pentecostés, la presencia misma del Espíritu Santo en su Iglesia, en el corazón de cada uno de nosotros.
Pueden parecer dos hechos muy "etéreos", lejanos a nosotros, que estamos tan ocupados y preocupados por tantas cosas importantes , esenciales para nuestra vida y futuro, y sin embargo...los regalos que Dios nos hace son los que verdaderamente nos dan vida, fuerza y sentido a las demás cosas.
Lo que nos presenta la Virgen María, en Fátima, es la necesidad permanente de conversión y de oración, sin las cuales podemos tomar rumbos equivocados que nos lleven a un sin sentido o desesperación. La conversión, es decir, el reconocimiento de nuestros errores y el deseo de cambiar, es el motor que nos oxigena y evita que las dificultades, causadas por nuestros pecados y los ajenos, nos asfixien y nos impidan acertar el camino. Y la oración es la fortaleza que tenemos frente a nuestras debilidades cotidianas, sin la cual nos encontramos solos y sin la fuerza que el mismo Señor nos brinda en su infinito amor y cercanía con nosotros. En momentos, como el que estamos pasando en el país, cuanto más necesitamos de estos dos aspectos de la vida espiritual para enfrentar con esperanza lo que vivimos.
La acción del Espíritu Santo en nuestro corazón es la que nos asemeja más a Jesús, es la que nos permite tener una mirada distinta del mundo. Una mirada basada en la verdad de Dios y en su luz, que todo lo penetra y transforma, si lo dejamos.
Los acontecimientos, noticias y dificultades no pueden empañar nuestro presente y futuro si dejamos que el Señor actúe, si tratamos de ser fieles al Evangelio en lo pequeño de cada día, para que las grandes cosas queden impregnadas de él.
Es cierto que vivimos y estamos en una gran confusión, por eso, es más necesario que busquemos, imploremos y nos predispongamos a recibir al Espíritu Santo. El que nos permite llamar a Dios "Padre". Padre que conoce los deseos y temores de sus hijos a quienes nunca abandonará.
¡Qué la Virgen María, Nuestra Señora de Fátima, nos ayude a ser fieles a la acción del Espíritu Santo, como Ella lo fue, y nos guíe e impulse para crecer en amor y solidaridad de unos con otros para hacer más creíble y visible el Reino de Dios entre nosotros!.
Un abrazo y mis oraciones.


Padre Guillermo.

PD: en las últimas Misas de 12hs. de Abril me extendí por demás y la celebración duró una hora o más, les pido perdón a los que se sintieron molestos. No volverá a ocurrir. ¡Espero!