Encíclica LUMEN FIDEI de Francisco
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Diócesis de San Isidro


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Dios sigue confiando

¡Cuántas tristezas, angustias, dolores, incomprensiones!. ¡Cuántos enojos, impotencia, incertidumbres estamos viviendo!
En medio de todas estas sensaciones y certezas se esconde, o mejor dicho, se muestra el mal, la debilidad del hombre. El pecado se hace presente. Y estamos también, todos y cada uno de nosotros para contrarrestar el mal con el bien, el egoísmo con la generosidad, la búsqueda del placer por el bien permanente.
Pero, además, y sobretodo, no estamos solos. Hay un Dios que nos creó y nos ama y por eso envió a su Hijo para que encontráramos el Camino, la Verdad y la Vida. Ya no son solo nuestra fuerza y voluntad las que están en juego. El se entregó por nosotros para quedarse en medio nuestro. Por eso tiene sentido Celebrar Su RESURRECCIÓN.
¡¡¡SI!!!La Vida Eterna es una realidad, y Jesús nos la ha hecho presente, después de morir en la Cruz, con Su Resurrección. La Pascua que celebramos nos habla de eternidad, de Amor Infinito de Dios hacia nosotros. Nos demuestra, como a pesar de los desastres que hacemos arruinando su obra, Él sigue confiando en nosotros, sus hijos, que nos sigue perdonando y brindando la oportunidad de cambiar las situaciones de pecado por Su presencia Salvadora a través de nuestras pobres acciones, que en sus manos, cuando se las ofrecemos, son transformadas en ocasión de Gracia y de encuentro con El para nuestros hermanos y para nosotros mismos.
No nos quedemos en la queja y lamento de nuestro tiempo. No esperemos a alguna persona "iluminada" para cambiar la realidad del país y del mundo. Somos nosotros, hombres y mujeres de Fe, que caminamos en este mundo con los pies en la tierra, pero tratando de tener una mirada continua hacia lo eterno, quienes tenemos que cambiar todo lo que está mal, desordenado e injusto. Nosotros con la fuerza de Dios. Nosotros con la Gracia del Espíritu Santo. Nosotros uniendo nuestra inteligencia y voluntad en Comunidad y como Iglesia. Nosotros, transformados por el Bautismo y alimentados por la Reconciliación y la Eucaristía. Nosotros podemos cambiar porque hay un Dios que nos Ama y nos regala la conversión.
Aprovechemos este tiempo de Gracia de la Pascua. Dejémonos transformar por la certeza de saber que nuestra Esperanza no se verá aplastada, y que el mal no puede triunfar sobre el bien.
Agudicemos nuestra creatividad para crecer en solidaridad y generosidad con tiempo, talentos y dinero, a favor de nuestros hermanos más necesitados, de nuestra comunidad y del país.
Valoremos lo que somos, más que lo que tenemos o perdimos, para crecer como hijos de Dios que nunca nos abandona.
¡¡¡¡¡¡Qué la Pascua que celebramos nos ayude a crecer en la Alegría de la Fe, y que podamos transmitirla!!!!!!!
¡Qué la Virgen María, Nuestra Señora de Fátima, nos anime e impulse para trabajar junto a su Hijo!
Muy Felices Pascuas.
Un abrazo y mis oraciones.


Padre Guillermo