Encíclica LUMEN FIDEI de Francisco
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Reflexión y Alegría

Ya estamos viviendo el tiempo de Cuaresma, como un momento especial del año en que la Iglesia de todo el mundo nos invita a prepararnos para celebrar la Pascua.
La Cuaresma es un tiempo de ejercicio "gozoso" para llegar con un corazón nuevo a la Pascua y así poder disfrutar toda la alegría que nos trae la Fiesta y Misterio central de nuestra Fe.
Hemos, o estamos, retomando las actividades habituales del año, y esto lo podemos vivir con sensación de volver a lo mismo, o con la esperanza de poder hacer cosas nuevas, o mejor, o bajo otro enfoque. Lo podemos vivir e iluminar desde la Esperanza, y esto es muy importante.
Nos vemos sacudidos por una situación del país que nadie desea. Podemos sentir cierta culpa por no haber hecho algo antes, o pensar que no soy responsable de nada de lo que ha sucedido. Sin embargo, es una situación "especial" y "privilegiada" para crecer en la unidad y en la solidaridad en la familia, en la Comunidad Parroquial, y con el país.
Mucha gente me ha estado comentando que quiere hacer "algo" frente a esta crisis, y algo en serio que nos ayude a crecer, que nos empuje a ayudarnos más y a tenernos más en cuenta. Que importante que no quede solo en buenos propósitos, sino que lo podamos plasmar, quizás en pequeñas tareas, pero que las realicemos. Ya estamos pensando en algunos emprendimientos de mayor solidaridad, y esto hace crecer la Esperanza. Cuando estén un poco más definidos los daremos a conocer, y también invitaremos a sumarse a todos los que les parezca que podemos hacer más por nosotros y los demás a traer ideas, y así juntos ir analizando y viendo posibilidades.
Entonces, esta Cuaresma nos encuentra con esta necesidad espiritual apremiante. No podemos encerrarnos en nosotros mismos, ni quedarnos lamentando desgracias, pérdidas o miedos. Estamos llamados a abrir bien grande nuestro corazón para dejar que la voz de Jesús nos limpie el egoísmo, la pereza, la comodidad, el temor, la impaciencia, la desconfianza, el rencor, la furia , y nos llene con su espíritu de alegría, comprensión, bondad, generosidad, abandono, confianza, etc.
Vivamos esta Cuaresma con un verdadero espíritu penitencial, sabiendo que tenemos que despojarnos de muchos prejuicios y juicios para que la Pascua pueda iluminar a nuestro país a través de nuestro corazón convertido y nuestras obras de esperanza , alegría y confianza.
¡Qué la Virgen María, Nuestra Señora de Fátima, guíe nuestros pasos y nos fortalezca en el camino para no desfallecer!.
Un abrazo y mis oraciones.
¡¡¡¡¡¡Muy Felices Pascuas a cada familia y a cada uno de ustedes.!!!!!!

Padre Guillermo