Encíclica LUMEN FIDEI de Francisco
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Celebremos con Él

Todavía no empezaron, pero ya lo harán con sus estampidos, fogonazos, colores, y ese olor tan propio de “los cohetes de Navidad y Año Nuevo”. Ya ese olor y esas luces nos invitan a festejar, primero a prepararnos y después a celebrar con mucha alegría.
Sabemos que es algo externo, superfluo, pero sin embargo, nos hablan de las Fiestas.
También sabemos que hay una presencia silenciosa, sutil, que se viene haciendo presente y que le da sentido a todas estas fiestas. Lástima que a pesar de todas las señales externas de colores, adornos, estruendos, olores, puede llegar a pasar desapercibido para muchos. Podemos estar compartiendo la mesa navideña, podemos estar brindando, podemos intercambiar regalos, podemos cantar “noche de paz, noche de amor”, y su presencia en cada hogar, en cada familia, en cada grupo reunido, pase desapercibida. Que curioso que se pueda estar brindando y a la vez dejar de lado  al y por el cual estamos festejando. Sería como estar en un casamiento y no importarnos saludar o ver la alegría de los novios.
Pero así es nuestra debilidad y la que el mundo aporta, así también es la humildad del que viene, no se impone. Se hace presente y espera ser reconocido, no para ser mimado, sino para darnos a nosotros, a cada uno, su amor incondicional. Viene para decirnos, una vez mas, que somos importantes para el Padre Creador, que no nos quiere dejar solos, y mucho menos, desentenderse del destino de la humanidad, de cada hombre y del mundo.  
Nace para darnos vida, y no cualquiera, la suya propia. Nace para que encontremos el sentido a la nuestra entre dolores, desaciertos, injusticias, deshonestidades, infidelidades, faltas de compromiso, mentiras, vanidades, desenfrenos, orgullos, poder injusto e insaciable, apetitos y ansias de dominio y control de todo para provecho propio, indiferencias hacia el necesitado, moral, cultural, dañado espiritual y corporalmente, desnutrido, abandonado, despreciado, sin posibilidad de una mínima dignidad. Si nace para curar todos estos males, y los que se nos ocurra agregar, con nosotros y entre todos. Cada uno haciendo su pequeña o gran parte podemos hacer mas creíble, al mundo, que la Navidad nos ofrece una nueva vida .Una nueva oportunidad divina.
¡Que la Virgen María, Nuestra Señora de Fátima, que supo esperar y preparar el nacimiento de su hijo, nos ayude a esperar con esperanza!
¡Muy Feliz Navidad y Año Nuevo!
¡Que cada uno lo pueda celebrar con alegría y con sus seres queridos!
Un gran abrazo y mis oraciones en este Adviento

 Padre Guillermo