Encíclica LUMEN FIDEI de Francisco
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Un poco de esperanza

Ya estamos en noviembre, ¡qué rápido pasó el año dirán algunos! y otros ¡al fin se termina!, y es claro, depende como hayamos vivido el año, el balance entre las cosas buenas y malas, los momentos tristes y alegres, las situaciones de éxito o fracaso, la sensación de saberse querido, estimado, o dejado de lado o hasta despreciado.
Nuestra vida se mueve entre todas esas situaciones, y otras, que dependiendo la intensidad con que se las vive tiñen un poco o todo el panorama y hasta el balance final del año. No somos objetivos al momento de expresar como nos sentimos en tal momento. Sin embargo, como cristianos estamos llamados a expresar algo mas que los sentimientos de un momento, por muy valiosos que sean, estamos llamados a discernir correctamente sobre nuestra vida y situación, tratando de no engañarnos, ni engañar, tenemos que aprender, o refrescar, a mirar nuestra vida con esperanza, con sencillez, sabiéndonos hijos de un Padre misericordioso, que espera que nosotros nos tratemos también así entre nosotros y consigo mismo. Tenemos que aprender, también, a analizar todo lo bueno que hemos podido vivir, hacer, compartir, y no mirar supervalorando lo que no hemos podido, dando gracias por todo eso bueno, también por todas las personas que amamos y que nos aman, por todos los que nos valoran y valoramos, por todo lo que hemos podido ayudar y lo que nos ayudaron.
También tenemos que aprender a valorar el don de la Fe, todas las muestras del amor de Dios, de la Virgen, en nuestra vida y en la de nuestros seres queridos, el don de la Vida, de la familia, de la salud, aunque pueda estar enfermo, de la vivienda, de la comida, del descanso, de la distracción sana, del poder aprender y transmitir, etc., etc.
Por eso, aunque muchas cosas , situaciones o personas, nos saquen de nuestras casillas, nos enojen, nos irriten, nos hagan sentir mal o unos desgraciados, tenemos que recordar lo que decíamos arriba, saber mirar la realidad de nuestra vida con esperanza y sabiéndonos valiosos a los ojos de Dios y que su justicia infinita, en algún momento, se pone de manifiesto, aunque se haga esperar mas de lo que pensamos.
Caminemos esta última etapa del año con esperanza y alegría, que para eso Dios nos dio la vida  y transmitamos esa alegría y esperanza a los demás, y así, iremos preparando el espíritu de la Navidad, que ya está muy cerca.
¡Que la Virgen María, Nuestra Señora de Fátima, nos anime y acompañe en nuestro caminar!
Un abrazo y mis oraciones

 Padre Guillermo