Encíclica LUMEN FIDEI de Francisco
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Diócesis de San Isidro


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Misión personal

Hemos pasado casi cuatro semanas con la presencia de Jesús Eucarístico Expuesto para nuestra Adoración. Muchos pasaron varias veces para tener un momento de oración de intimidad con el Señor, eso es algo muy rico y provechoso.

El cristiano no es alguien llamado a la Adoración prolongada durante horas, ni los monjes y monjas de clausura lo hacen, sino que estamos invitados a alimentarnos un rato de este don de la Adoración como anticipo de la visión eterna de Dios, para descansar en el Señor, sabernos abrasados por Él, y tomar fuerza para las tareas y compromisos de cada día, y sobre todo, para tener claridad de discernimiento en los temas importantes que podemos tener en nuestras manos y responsabilidad.

Jesús pasaba algunas horas en oración, principalmente al anochecer o amanecer, para unirse en esa intimidad especialísima con el Padre y el Espíritu para llevar a cabo la tarea que se le encomendaba para el día, llevar la palabra, ser ejemplo, consolar, sanar, perdonar, etc.

De aquí la importancia que tenemos que darle a la oración cada día, que junto con la Misa del domingo, son los pilares del alimento y fortaleza para llevar a nuestra familia, a nuestro ambiente de trabajo, estudio, deporte, diversión el mensaje de esperanza que nos trae el Señor en los Evangelios. Sin la oración habitual perdemos fuerza, entusiasmo, alegría, recordemos que son muchas las personas, las cosas, las situaciones que buscan apartarnos del bien, de la generosidad, de la preocupación por el que sufre, de la honestidad, de la fidelidad, en definitiva del compromiso por una verdadera vida de hijos de Dios en medio del mundo.

También recordemos que cada uno tiene una misión, pequeña o grande a los ojos de los hombres, pero irremplazable a los ojos de Dios, tratemos de llevarla adelante con la confianza de ser hijos ayudados por su Padre.

¡Que la Virgen María, Nuestra Señora de Fátima, nos anime a vivir esa misión como ella lo hizo!.

Un abrazo y mis oraciones.


Padre Guillermo