Encíclica LUMEN FIDEI de Francisco
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Desaliento o posibilidad

Hace unos días pasamos por una situación de perplejidad, tanto los que estaban contentos con los resultados, como los que no podíamos creer lo ocurrido. Esa es la volatilidad del pensamiento y las inclinaciones, gustos y opiniones de los hombres de este tiempo, al que cada uno de nosotros contribuye, aquí y en todo el mundo. No parece ser algo circunscripto a nuestro país, o la región. En casi todo el mundo estalla, de pronto, una indignación contra la situación que se vive, que no se entiende porque no ocurrió dos o tres meses antes o después , si las condiciones venían siendo las mismas. Después grandes euforias por el cambio que no se sabe como va a ser, y luego descontrol por un tiempo largo hasta que se calman las aguas y se reorganizan las instituciones y organismos. Tampoco se sabe mucho quien ganó con todo ese proceso, mas bien parecería que todos perdieron algo o mucho.

Así está nuestro mundo de hoy. Aún así sigue resonando el mensaje del Evangelio para que vivamos sus valores, para que no nos desalentemos, para que sigamos luchando con las armas y herramientas del bien, del servicio, de la generosidad, de la fidelidad, de la honestidad, de la verdad, del compromiso y del testimonio de amor.

Solo Dios tiene palabras de vida eterna, pero nosotros también las tendremos si buscamos vivir de ellas, si tratamos de fortalecernos espiritualmente, si somos conscientes de nuestros errores y pecados y buscamos convertirnos y mejorar, si no pretendemos ser superiores a los demás, ni escondernos sin hacer nada para que nada nos toque o lastime.

Tratemos de no dejarnos arrastrar por el desaliento de pensar que nada se puede cambiar, ni arreglar, ni mejorar, que hagamos lo que hagamos da igual, que a nadie le importa ni le beneficia. Que sigue creciendo el mal, la corrupción, la mentira, la impunidad, la droga, el sexo de cualquier manera, forma, sin responsabilidad ni compromiso. Que sigue, también creciendo la chabacanería, la bajeza, el desprestigio, la inmoralidad, la pérdida del tiempo, la falta de cultura en casi todos los medios de comunicación. Si, lamentablemente es cierto. Pero igual, con nuestra conducta individual y los valores cristianos vividos mas explícitamente podemos cambiar algo de toda esta realidad, y aunque parezca muy poco, puede llegar a ser mucho si muchos nos comprometemos a seguir a Cristo, nuestro Salvador.

Desde el 12 de septiembre hasta el 7 de octubre tenemos una posibilidad de alimentarnos mejor con la Adoración frente al Santísimo Sacramento expuesto para nuestra oración. ¡Aprochesmoslo!

¡Que la Virgen María, Nuestra Señora de Fátima, nos acompañe en estas intenciones!

Un abrazo y mis oraciones.


Padre Guillermo