Encíclica LUMEN FIDEI de Francisco
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Diócesis de San Isidro


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Firmeza y Compromiso


Para los que tuvieron, ya pasaron las vacaciones de invierno, y vuelve todo a su ritmo normal para caminar con alegría y empuje la segunda parte del año. Estamos por celebrar, una vez mas, la Asunción de la Virgen al Cielo, como el triunfo de una vida puesta al servicio de la voluntad de Dios y de los hombres, como discípula fiel hasta el final y como Madre del Salvador.

María es asunta al Cielo para que desde allí siga siendo la madre atenta a cada uno de nosotros, sus hijos. Alegrémonos por su vida y obra. Acudamos a ella con confianza. A partir del 15 la imagen de María visitará nuestros hogares, para que tengamos una presencia especial del amor de Dios y de su Madre, aprovechemos para rezar en familia frente a la imagen.

También viviremos el proceso electoral durante tres meses. ¡Cuánto tenemos que rezar para elegir por los mas capaces, mas sabios, mas prudentes para gobernar, y cuanto para que los candidatos se preparen seriamente para esta misión y ganen en humildad y coherencia!.

Nuestro país necesita del compromiso de todos y cada uno en el lugar en que desempeña sus tareas, su vida de familia, sus deportes y diversiones, sus descansos y hasta sus viajes. En cada acción, en cada palabra y gesto, tenemos que tratar de aportar algo positivo, algo de verdad y de amor, algo que construya, sane y fortalezca. No da lo mismo hacer o actuar de cualquier manera, aunque muchos lo hagan, no hay lugar y tiempo para hacernos los distraídos, no hay edad para sentirse libre de esta responsabilidad o porque siento que me falta o porque ya hice mucho. Cada uno debe aportar sus dones y capacidades, que nos ha regalado el Señor, para ponerlos al servicio del bien común, de nuestra sociedad.

Tenemos que lograr vivir con mayor serenidad y sensatez. No podemos estar de crispación en crispación, de medida espectacular a contramedida instantánea porque no se piensan las cosas con la seriedad que merecen, parecería, si no, no se encuentra explicación.

Tenemos que evitar la agresión y la desvalorización del otro y sus ideas, si no hay respeto por el otro la sociedad se enferma y aniquila.

¡Que la Virgen María, Nuestra Señora de Fátima, nos anime en el camino!

Un abrazo y mis oraciones.


Padre Guillermo