Encíclica LUMEN FIDEI de Francisco
Av. Libertador 13.900 (1640) Martínez Buenos Aires -
Argentina Tel. 4508-8501 / 8502 -
pqfatima@fibertel.com.ar
Diócesis de San Isidro


Recordamos que para comunicarse directamemente con la Secretaría se puede enviar un mail a secretaria@fatima.org.ar
Mas que un regalo

Cada vez que vamos a comprar alimentos nos encontramos con suba de precios, como los necesitamos los compramos igual, aunque protestemos.

Entre los alimentos importantes para vivir hay uno que no sube nunca de precio, es mas, no se paga nunca, nos lo ofrecen siempre, gratis y sin ningún esfuerzo para consumirlo, y los resultados son excelentes. Si, nos referimos a la Eucaristía, el pan del amor de Dios para su pueblo, para cada uno de nosotros. Dios mismo se hace alimento para estar dentro nuestro para fortalecernos, para consolarnos, para alegrarnos, para que sintamos su intimidad. Nos invita a recibirlo, al menos, los domingos como una de las tantas cosas que hacemos semanalmente, y esta es esencial para crecer interiormente. Sin embargo muchas veces lo dejamos por otras ocupaciones o programas que no tienen importancia o que se pueden hacer en otro momento, y, por nuestra debilidad, es muy fácil dejarlo por varias semanas o meses, hasta que algo nos hace reaccionar y volvemos, aunque a veces queda en la intención porque no tenemos constancia.

El domingo pasado celebramos la fiesta del Cuerpo y la Sangre de Cristo para reafirmar que creemos en este don, regalo, tan maravilloso que nos deja Jesús para mostrarnos que verdaderamente está cerca, dentro, nuestro, para que sepamos que Él no es un Dios lejano y desentendido de nosotros, sus hijos.

Frente a algunos festejos por distintos hechos de la vida, cumpleaños, aniversarios de casamiento o de instituciones, etc., nos reunimos en torno a una mesa y celebramos, nos alegramos, lo pasamos bien, y habitualmente nos llevamos un souvenir, un recuerdo, que nos vuelve a hacer presente, después de un tiempo, lo que hemos festejado.

En la Eucaristía vivimos algo parecido, pero distinto. El alimento es esperanza y anticipo de la vida eterna, y el souvenir es nada menos que el mismo Dios vivo Salvador.

Quizás no nos dispongamos de manera adecuada para participar y por eso le perdemos un poco el sentido y la importancia . Antes de entrar a Misa, en nuestra casa, el mismo día o el anterior, pensemos que necesidades espirituales, afectivas, anímicas, materiales  tenemos, que alegrías o logros para dar gracias, que hecho importante estamos por vivir, que necesita algún o algunos seres queridos, quien está enfermo o sufre por algo. Todo esto lo “llevamos” a Misa  en el corazón y en la mente y se lo presentamos u ofrecemos al Señor. Es muy seguro que alguna respuesta, muy pequeña o sutil, recibamos de nuestras inquietudes, quizás no el momento sino que puede ser después, y eso también nos alegra y nos ayuda a ponerle mas sentido a nuestra participación en la Celebración. Intentémoslo varias veces, varios Domingos y seguro que veremos un cambio en la disposición para participar .

¡Que la Virgen María, Nuestra Señora de Fátima, que estuvo en oración con los Apóstoles en Pentecostés, nos ayude a ser mas dóciles a la acción del Espíritu Santo!.

Un abrazo y mis oraciones.

Padre Guillermo