Encíclica LUMEN FIDEI de Francisco
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¿Que puedo hcaer?

Para que seamos uno, como el Padre en mi y yo en el Padre, dice Jesús, así en ustedes.

Parece increíble esto que nos ofrece el Señor, que la misma unidad existente entre el Padre y el Hijo sea la que también nosotros tengamos con Él. Lo dice en varios párrafos de los Evangelios, no es una frase suelta, un mero deseo, es una posibilidad que nos invita a vivir seriamente y con toda plenitud.

Mirándonos a nosotros mismos, a los que nos rodean, a nuestro país y al mundo notamos, en seguida, una gran separación de las personas, los pensamientos, los intereses y proyectos, no parece que vayamos encaminándonos a una mayor unidad, todo lo contrario. Arbitrariedades de los que se consideran poderosos, resentimientos y peleas entre distintos grupos de un mismo país, acusaciones cruzadas de los partidos políticos, escándalos sexuales, económicos. Uso del poder y de la fuerza para beneficio propio o de un grupo de personas, desprestigio de la prensa y de todo aquel que piense distinto, ataque y silencio de la verdad que no conviene.

A pesar de toda esta situación de separaciones y falta de consenso el Señor nos sigue llamando e invitando a ser uno en el amor, en la búsqueda del bien y de la verdad, en la preocupación por los demás, especialmente por los mas desamparados, en la igualdad de oportunidades, en rechazar los lujos y despilfarros y poner todo ese caudal económico en causas importantes de educación, de salud , de vivienda, de justicia, de valoración de las personas, de la familia, de los niños y los ancianos.

Muchas personas me comentan que les parece que podrían hacer mas por los demás y no solo su familia, y hay que animarse, hay que pensar y buscar de que manera puedo ayudar mejor con mi personalidad, con mis capacidad, con mis bienes y con mi tiempo. Tengamos cuidado de no arrastrar esta inquietud por años y no hacer nada, porque estaríamos tapando o enterrando un talento que el Señor nos está ofreciendo y así sentiríamos una gran frustración y hasta un vacío en la vida.

No lleguemos a la ancianidad o la incapacidad física para lamentarnos de no haber hecho mas por el prójimo. Pensemos que no se necesita que nos pasemos el día haciendo cosas, con una hora u horas , por semana puedo llegar a hacer mucho bien a muchas personas, empezando conmigo mismo, ya que cuando se piensa en los demás se enriquece mucho mas la interioridad y el valor de la vida.

¡Que la Virgen María, Nuestra Señora de Fátima, nos anime e impulse en esta actitud!  

Un abrazo y mis oraciones.

 

Padre Guillermo