Encíclica LUMEN FIDEI de Francisco
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Vida que viene

Y de pronto apareció el calor y ya estamos en diciembre con miles de cosas por hacer, por terminar. Finales, entregas de trabajos, terminar arreglos, preparar vacaciones, hablar con varias personas que hace meses no veo,….etc…..etc.

Diciembre, habitualmente, nos encuentra así, sin mucho clima de preparación para la Navidad, sin un lugar o capacidad en el corazón para vivir el Adviento, la espera de Aquel que nos trae la vida de Dios a nosotros, que nos abre un nuevo futuro lleno de esperanza cierta, y no como las falsas expectativas que nos ofrece el mundo que nos rodea.

Si, hay que reafirmarlo, porque a veces se nos desdibuja el panorama, Dios nos ha creado para que estemos con Él, para que con esta vida preparemos la continuidad en la Eternidad, para que con cada acto pequeño y cotidiano sepamos vivir el amor del Señor y darlo a conocer, para que con cada actitud de servicio, de entrega al otro, de humildad y sinceridad pongamos algo de la luz divina que ilumine nuestro mundo ensombrecido por tantos desaciertos de los hombres..

El Adviento es el tiempo de Esperanza de toda la humanidad. El Padre cumple su promesa expresada miles de años atrás. El preparó con toda su Sabiduría Eterna el nacimiento de su Hijo entre nosotros para que tengamos verdadera vida de hijos suyos.

Muchas veces, frente a determinados temas o corrientes de opinión o de modas, se nos confunde el sentido de los principios de vida, dudamos si los cambios también alcanzan a lo que sabemos que es cierto, verdadero, que está bien, que nos da felicidad duradera, aún dentro de los sufrimientos y cruces de la vida.

Pero el Señor vuelve a nacer entre nosotros para asegurarnos que las palabras pronunciadas por el Padre en un principio, y a lo largo de los siglos por los profetas, se hacen vida en Jesús que las vive y las proclama, y ahí está nuestra seguridad de la Fe.

La vida , la nuestra, la de cada uno, nos fue dada para vivirla en plenitud tendiendo hacia el bien mas alto, que vamos descubriendo y alcanzando a pesar de nuestras caídas. La salvación que nos trae Jesús y que celebraremos en Pascua nos pone ya en camino hacia el Padre y con su Hijo, movidos por el Espíritu Santo. Dejemos que el Señor dirija un poco mas nuestros pasos en este Adviento para poder celebrar mejor la Navidad.

El Papa nos invita en este año que comienza, y especialmente en el Adviento a rezar especialmente por la Vida por nacer, para que no sea truncada por el egoísmo o comodidad de nadie. Unámonos a esta intención universal.

¡Que la Virgen María, Nuestra Señora de Fátima, que supo esperar a su hijo con todo su corazón y su vida, nos anime a esperar con mucha esperanza este Nacimiento!

Un gran abrazo a cada uno de nuestra Comunidad Parroquial, y que podamos pasar una muy Feliz Navidad y Año Nuevo.

Padre Guillermo