Encíclica LUMEN FIDEI de Francisco
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Para no olvidar

Vivimos días y semanas muy especiales en el país. A pesar de todos los discursos agresivos, de división, de enfrentamiento, de reafirmación de la democracia, que no estuvo en duda en la mente de casi nadie, parecería que ha surgido un mayor ánimo de sabernos un país, ciudadanos del mismo y comprometidos y responsables de su futuro.

A los que se quería ignorar y dejar de lado, se los ubicó en un lugar privilegiado, que no creo ellos hubieran soñado hace cuatro meses. Un tema, que se decía que era de un sector poderoso, pasó a ser un tema de todo ciudadano, y a descubrirse que la mayor parte de los involucrados son pequeños productores, que trabajan de sol a sol, con años buenos y otros no tanto.

Todo haría pensar que cuando abordamos temas, o asuntos, desde la mentira, la prepotencia, la soberbia, el menosprecio, no resiste mucho tiempo de vida sin desmoronarse. Parecería que fue lo que pasó.

Me preocupa que alguien se sienta vencedor o ganador, ya que creo, que por un lado perdimos todos en intranquilidad, nerviosismo, tiempo, ganas, empuje, proyectos, pero por otro, creo que todos ganamos en responsabilidad, en compromiso, en descubrir que me incumbe y me afecta lo que le pasa a otro u otros, que mi vida no es solo individualidad sino, también, sociedad , solidaridad, grandeza de espíritu, de corazón, de mente.

Toda esta situación, y lo que seguirá de aquí en mas, nos tiene que ayudar a no ser olvidadizos, a crecer en diálogo, en compromiso por la verdad, en no desprestigiar a quien no piensa igual. Quizás haya sido un gran sacudón para todos para caer en la cuenta que hay reglas de juego que no manejamos nosotros, que nos vienen dadas. Que sin ética y coherencia de vida todo se puede derrumbar o convertirse en un caos. Que la paz y la felicidad de uno depende, también , de los demás, y que la felicidad del otro puede ser responsabilidad mía.

Ojalá, todo  lo vivido, nos ayude a ser mas concientes de la importancia de la vida, de cómo hemos sido creados para una vida plena, que tenemos que armar paso a paso, con nuestras capacidades, pero sobre todo, confiando en la misericordia de Dios y en las fuerzas que nos regala, si las sabemos pedir, esperar y confiar..

¡Que la Virgen María, Nuestra Señora de Fátima, cuya Asunción al Cielo vamos a celebrar, nos anime, impulse y acompañe en nuestro transitar cotidiano para alcanzar la felicidad del Cielo que Ella supo conseguir!.

En otro orden de cosas. El 15 de agosto cumpliré 30 años de vida sacerdotal, ¡Cuánto!....y ¡que poco, a la vez!. Les pido recen por mi para que el Señor me ayude a ser mas digno ministro de su Altar y de su amor……y si pueden los espero en la Misa de ese día a las 20hs.

Gracias por todo el cariño y reconocimiento que recibo de todos ustedes, de la Comunidad de Fátima.

Un abrazo y mis oraciones.

Padre Guillermo.