Encíclica LUMEN FIDEI de Francisco
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No desperdiciemos el regalo

Mucho se habla del calentamiento global, del daño que está produciendo y de los

desastres que se van a producir. De cómo la humanidad va destruyendo su propia casa, y casi no se hace nada para evitarlo….parecería que es una noticia mas, la oímos o la vemos y seguimos adelante, indiferentes, impávidos.

Por otro lado oímos, vemos y hasta vivimos situaciones injustas, engañosas, inmorales, egoístas, soberbias, orgullosas….y también parecería que nos hemos acostumbrado tanto que no nos llaman la atención, no reaccionamos, no tratamos de cambiar lo que está a nuestro alcance. Hasta parecería que también hemos perdido la capacidad de reflexionar, de analizar nuestra vida, de tener propósitos para mejorar, de plantearnos metas a alcanzar, de dolernos por las equivocaciones de nuestros seres queridos. Nos cuesta aconsejar, poner límites, ayudar, acompañar.

Aunque también se ve que no perdimos la capacidad de criticar todo lo que hacen los otros, los que no son del núcleo de intimidad, de cariño. En seguida nos hacemos eco de cualquier sospecha, acusación, chisme, y lo divulgamos sin importarnos tener o no fundamentos  para saber si es cierto.

Hay alguien, entre nosotros, que nos puede ayudar a poner claridad entre tanto desorden, que nos puede guiar cuando nos sentimos desorientados, que nos puede iluminar cuando sentimos que no estamos actuando correctamente, o que nos puede ayudar a darnos cuenta de nuestros errores.

No se lo puede controlar, manipular, engañar, medir…..pero siempre está atento y disponible, es mas, está esperando que lo busquemos, que lo llamemos, que le hagamos espacio en nuestra vida, en el corazón y la mente.

Ya lo conocemos, aunque no muy bien. Sabemos su nombre y apellido, y por eso lo podemos invocar, es el Espíritu Santo de Dios.

Acabamos de celebrar su fiesta, Pentecostés, y también hemos celebrado con Él el nacimiento de la Iglesia, y reconocido que su acción se extiende por todo el mundo y por cada persona.

Como dijo Jesús a los Apóstoles, el Espíritu Santo los/nos ayudará a recordar y vivir todo lo que Él les/nos enseñó. Actúa muy silencioso, muy cuidadoso de nuestra libertad y capacidades, pero siempre nos ayudará a encontrar el camino del bien, a salir de nuestro letargo, de nuestra pereza e indiferencia. Nos ayuda a lograr cosas que solos no podríamos realizar.

Busquémoslo, invoquémoslo, dejémoslo actuar y nuestra vida cambiará. Tratemos de ser fieles a lo que Él vaya diciéndonos al corazón y encontraremos una fuerza “de lo alto” que en ninguna otra parte, que ninguna persona, ni método, ni poder puede darnos y de regalo, sin pedir nada a cambio, y además buscando nuestra felicidad en todo lo que nos propone .

¡Que la Virgen María, Nuestra Señora de Fátima, cuyos noventa años de haber aparecido en Portugal estamos celebrando, nos anime a ser fieles a la acción del Espíritu Santo, como ella lo fue siempre!

Un abrazo y mis oraciones.

Padre Guillermo.