Encíclica LUMEN FIDEI de Francisco
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Darnos cuenta

Al retomar, prácticamente, todas las actividades que realizamos durante el año, y que quizás, algunas interrumpimos por el verano, nos encontramos, una vez mas, con el Tiempo de Cuaresma, tiempo especialmente dedicado para preparar la Pascua. Tiempo que nos llega como ayuda, soporte, y consuelo frente a tantas situaciones de injusticia, incertidumbre, mentiras, debilidades, pecados….

Queremos que nuestra vida se desarrolle, en general, sin contratiempos o sobresaltos desagradables, llena de alegría y con ausencia de tristezas, pudiendo disfrutar del tiempo, las personas y las cosas sin tener que esforzarnos demasiado para conseguir una paz interior. En lo posible deseamos ejercer un cierto control, sobre la vida y los acontecimientos, y no tener que estar corriendo para subsanar o tapar errores, propios o ajenos. Esperamos gozar del amor de los demás y poder brindar el nuestro, sin recriminaciones.

No podemos desconocer que existe, nos rodea y nos atrapa el egoísmo, la comodidad, la pereza, la envidia, el rencor, los celos, la sensualidad, la lujuria, la posesión, el dominio, la despreocupación, el olvido, la mentira, el amor propio, etc, etc., que nos llevan a no ser, y a no hacer, todo de la mejor manera posible, tratando de hacer y transmitir el bien, la bondad, el amor en toda circunstancia, a pesar de los buenos propósitos y esfuerzos que se realicen para conseguirlo.

No siempre estamos tan atentos a los demás para captar y realizar lo que esperan de nosotros, lo que necesitan, lo que les hace falta. Muchas veces actuamos equivocadamente y lastimamos, dañamos, ofendemos, a veces sin querer ni darnos cuenta, y otras sabiéndolo.

Por eso, el tiempo de Cuaresma viene en ayuda de nuestras debilidades para ayudarnos a tenerlas mas en cuenta, a descubrirlas, y poder cambiarlas.

Necesitamos crecer en amor a Dios, para poder crecer en amor a los demás. Necesitamos descubrir todo lo que significa que Dios nos ama de verdad y sin condiciones, para poder seguirlo con mayor tolerancia y misericordia frente a los errores ajenos, necesitamos darnos cuenta de toda la felicidad que el Señor nos ofrece para vivirla siendo mas solidarios, mas atentos, mas humildes, mas desinteresados, mas presindentes de las cosas que nos atrapan, nos esclavizan y nos dañan.

Necesitamos ver y sentir todo lo que Jesús hizo y hace por nosotros para abrirnos los ojos a la verdad para tener una mirada mas limpia frente a los demás, sus intenciones, sus proyectos, sus palabras y gestos.

Estas semanas de Cuaresma pueden ser de gran ayuda para crecer en estas virtudes, o las que tenemos mas débiles o descuidadas. La lectura de la Palabra de Dios, un rato de oración, frente al Santísimo o en casa, el estar mas atentos a nuestros errores habituales para tratar de disminuirlos, el dejar de lado algunas cosas que nos aturden o dañan, el tratar de poder perdonar un poco mas, o dejar pasar los errores sin estar marcándolos tanto, el tratar de ser mas generosos con nuestro tiempo y con nuestros bienes………..son aspectos que la Cuaresma nos ofrece para encontrar mas paz interior, mas felicidad, y estar mas capacitados para transmitirlas con solo vivir.

¡Que la Virgen María, Nuestra Señora de Fátima, nos acompañe en nuestro camino hacia la Pascua, para que acompañando la Cruz de su Hijo, nos encontremos con su Resurrección!

Un abrazo y mis oraciones.

Padre Guillermo.