Encíclica LUMEN FIDEI de Francisco
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Diócesis de San Isidro


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No todo es cierto

Vemos continuamente imágenes de violencia y agresión, escuchamos palabras cargadas de recriminación, echando siempre la culpa a los demás de las cosas que salen mal, palabras de condenación, hacia el que piensa distinto, palabras de burla o desprestigio, frente al que se considera un inferior o un peligro para los planes personales, experimentamos a nuestro alrededor prepotencia y falta de consideración para el otro,

Y también, escuchamos, vemos y sentimos, palabras y frases muy vacías sobre la preocupación por el bien de todos, por el progreso de todos, por la justicia, la educación y la salud para todos.

Frente a tanta falsedad, a tanto vacío de las virtudes, a tanta falta de principios y convicciones, a tanta falta de honestidad en palabras, gestos y hechos no podemos permanecer indiferentes, como si esas realidades no nos tocaran a todos, no nos perjudicaran a todos, no trastocaran los valores de todos como familia, como sociedad, como Nación, y como mundo.

Si. Lamentablemente estamos viviendo un gran vaciamiento de principios y valores que dan un sentido distinto a nuestra vida. Se incita a un éxito personal, sin importar como se obtiene, a un placer desmedido y sin sentido sin una meta, a un acaparamiento de riqueza y poder, sin importar los medios para alcanzarlo y la finalidad de esto.

Desde ya que esto es lo que aparece en los medios masivos de comunicación, la TV, el cine, los libros, etc, , y no se ve el trabajo lento, silencioso, humilde, de millones de personas en nuestro país y el mundo, que se esfuerzan cada día por vivir los verdaderos valores, los que hacen crecer a cada persona, y que por lo tanto, son ejemplo y riqueza para muchos mas. Lo que mas se ve, y nos quieren hacer ver, es la contracara, es la mentira y el engaño, el facilismo y el desinterés, el narcisismo y el egoísmo.

Jesús, en su tiempo, también se encontró con estas actitudes, y de allí que su predicación , su palabra, sigue siendo vigente para nuestra época y situación.

El Señor viene a sacudir nuestra mente para que aprendamos a mirar la realidad, para que no nos de lo mismo cualquier propuesta, sino solo las que nos hacen mas personas, mas dignos, mas valiosos. Nos ayuda, con su palabra, a que analicemos mas los hechos y formemos mejor nuestra conciencia, nuestra escala de valores, nuestras metas.

A nuestro alrededor siempre habrá desordenes de todo tipo, siempre habrá mentiras, seducciones y promesas de falsas felicidades. Lo que nos propone el Señor es que descubramos que somos hijos de Dios, y que pese a todas nuestras debilidades, nuestra vida tiene un sentido único de felicidad en la búsqueda de la verdad y de la voluntad del Padre.

No pensemos, que frente a la realidad descripta mas arriba, no podemos hacer nada, o que vamos cuesta abajo inexorablemente. El Señor nos insiste, una y otra vez, que por ser hijos del Padre estamos llamados a algo muy grande. Lo negativo que vemos no puede vencer el amor y el poder de la Palabra de Dios.

Busquemos la fuerza que nos trae Cristo a través de su palabra, de la oración, de los sacramentos, de la actitud de servicio, de la generosidad, del pequeño esfuerzo de cada día en hacer el bien, aunque nadie lo note, porque eso nos hace crecer mucho mas que lo que podemos imaginarnos.

Pidamos, intercedamos, ante Dios por el mundo, para que los que siembran el mal se conviertan, y para que los que buscan el bien se fortalezcan. Ayudémonos entre todos para que las acciones buenas se hagan mas visibles para ayudar a los mas débiles, a los desalentados y abatidos a recuperar la confianza y la esperanza.

¡Que la Virgen María, Nuestra Señora de Fátima, de cuya última aparición el 13 de octubre hemos hecho recuerdo y celebrado, nos anime a seguir buscando la conversión propia y del mundo como ella lo anunció, y se comprometió a acompañarnos!

Un abrazo y mis oraciones.

Padre Guillermo.