Pensemos
juntos
En la reciente
Jornada de la juventud, realizada en Alemania, Benedicto
XVI, nos recordaba los valores de la familia que
tenemos que practicar y hacer "reverdecer"
para poder vivir una vida con sentido y que sea
camino de felicidad.
¿Qué sentido tiene una vida sin sentido,
ni dirección?, nos preguntaba.
¿Cómo se puede vivir en este mundo
sin plantearse hacia dónde se quiere ir,
y cómo?
¿Qué estoy dispuesto a dejar de lado
para conseguir la meta?
¿Sólo con lo que se me cruza en el
momento puedo llegar a algo?
Evidentemente los adultos debemos ayudar a los jóvenes
a plantearse estos interrogantes, pero sobre todo,
con nuestra propia vida y decisiones, debemos mostrarles
lo que pretendemos y cómo nos lo hemos planteado
y respondido. Qué hemos hecho frente a los
errores o desaciertos, cómo hemos ido ajustando
nuestra mira y enfoque frente a los problemas, o
a los cambios surgidos con el tiempo ¿cómo
nos han ayudado o perjudicado determinados consejos,
experiencias, ejemplos, etc.?
Sin duda, las palabras del Evangelio, y las enseñanzas
de la Iglesia, son un puntal importante para tomar
decisiones para poder ver hacia donde queremos ir.
Por otro lado, no siempre se enseña a razonar,
no siempre se enseña a ver las contradicciones
o incoherencias que tiene un razonamiento o una
decisión, y es fundamental para poder aprender
tener una cierta práctica. Muchas veces se
da por lógico algo que no lo es, por sabido
lo que no se aprendió....y después
se "llora" por los resultados.
De ahí que es tan necesario aprender a tomar
decisiones desde niño, con pequeños
asuntos, para no llegar a jóvenes, y mucho
peor a adultos, con una constante duda o miedo frente
a distintas elecciones, aunque de por sí
carezcan de peso. El temor y la indecisión
hacen que una simple elección de un hecho
puntual intrascendente se transforme en un problema
mayúsculo que agobie e instale la sensación
que la vida es un gran problema, acobardando así
a muchos.
Para reafirmarnos como persona, desde chicos, es
necesario que se apoyen las decisiones tomadas,
que se ayude con cariño a descubrir los elementos
que se tuvieron en cuenta, y cuales no, al momento
de elegir. Es importante manifestar la alegría
frente a resultados positivos, y a no remarcar demasiado
los negativos, sí señalarlos.
Nuestra vida es un regalo de Dios que tenemos que
aprovechar y hacerla valer, no podemos desperdiciarla
porque no hay vuelta atrás. Tenemos que ser
concientes de nuestros errores para enmendarlos,
pero, también ser concientes que lo hecho,
hecho está, y nos puede marcar el resto de
la vida ya que no tenemos una tecla de DEL o ESC
para que todo vuelva a lo anterior.
Ayudémonos como familia a crecer, compartamos
en Comunidad nuestros problemas, preocupaciones
y logros, y así tendremos más fuerza
y sabiduría.
Que la Virgen Maria, Nuestra Señora de Fátima,
nos guíe en nuestro caminar y nos ayude a
prepararnos para la Asamblea Parroquial del 15 de
octubre.
Un abrazo y mis oraciones.
Padre Guillermo.