Manifestación
de la vida y la fe
La vida que estaba
dormida, por el invierno, se ha vuelto a manifestar
con todo su vigor con la primavera. Los brotes aparecen,
ya aparecen pimpollos de flores, el pasto crece más
rápido y con un verde distinto, etc. También,
en nuestro corazón, puede darse esa manifestación
de vida. Con la presencia de Jesús sacramentado,
expuesto para adorarlo, nos estamos alimentando de
su vida. ¡Tantas horas de oración y contemplación
de muchos de nosotros nos traen Su Vida a nuestra
vida, nos comunica su amor, nos permite "descansar"
en Él!.
Esta experiencia de oración en comunidad es
un regalo muy grande que está y va a dar muchos
frutos, personales y comunitarios. Aunque cueste un
poco de esfuerzo hacerse el tiempo para estar una
hora frente al Santísimo se sale enriquecido,
en paz y con la necesidad de volver, siendo éste
uno de los frutos importante de la Adoración.
Seguramente el año que viene repitamos esta
experiencia de oración.
También como manifestación de la vida,
y para agradecer a Dios este don, a la vez que pedir
protección y fortaleza, muchas personas mayores
de setenta y cinco años, o menores con problemas
de salud, recibirán el lunes 11, en la Misa
de 10hs., el Sacramento de la Unción de los
Enfermos, de manos de nuestro Obispo, Monseñor
Jorge Casaretto. Manifestando así su fe en
la gracia de los Sacramentos y su reconocimiento a
Dios por todos los dones recibidos a lo largo de una
vida fructífera y de Fe.
Tenemos muchas muestras de la vida que está
y crece. En estos días 35 jóvenes y
10 coordinadores estuvieron un fin de se- mana de
Retiro Espiritual para reflexionar sobre el Sacramento
de la Confirmación y lo que implica recibirlo.
Así fortalecidos por la oración, la
reflexión, por el compartir experiencias, van
caminando a un compromiso cristiano para su vida.
El año que viene recibirán este Sacramento
con la alegría de saberse llamados por el Señor
para acompañarlo en su camino.
Asimismo, como manifestación de la vida de
cada familia, con sus tristezas y alegrías,
sus angustias y esperanzas, sus dolores y logros,
la Imagen de la Virgen María sigue visitando
los hogares con su presencia de consuelo y misericordia
para dejar su amor maternal y su mirada tierna, para
que cada uno pueda ver el mundo a través de
sus ojos.
Veamos en todos estos hechos, y en los cotidianos
de nuestra vida, la manifestación del amor
de Dios, de su presencia fiel y misericordiosa, de
la vida que nos regala y mantiene, del llamado que
nos hace a la vida eterna y a ésta con plenitud.
¡Que la Virgen María , Nuestra Señora
de Fátima, nos ayude y acompañe en nuestra
vida para que podamos ser más fieles a la enseñanza
de su hijo!
Un abrazo y mis oraciones.
Padre Guillermo