Riqueza
para todos
Se llevó
a cabo la Asamblea Parroquial en un clima muy familiar
que permitió compartir experiencias, inquietudes,
deseos, proyectos que se fueron plasmando en acciones
concretas a realizar, en otras un poco más
difusas, y en esperanzas a seguir analizando.
Seguiremos trabajando en estas propuestas y en los
plazos para ir llevándolas a la realidad.
Se presentaron varios temas de charlas para afianzar
la familia y sus valores, tanto para matrimonios como
para novios y jóvenes. Un tema que apareció
con más urgencia es el de la comunicación
entre esposos y los integrantes de la familia. Ya
tenemos una propuesta para hacer una charla en abril,
con gente especializada en el tema.
Otro tema que surge es el de acompañar en las
crisis matrimoniales, desde la experiencia y con mucha
comprensión.
En cuanto al crecimiento espiritual se sugieren grupos
de estudio, reflexión y profundización
en la Biblia, para que conociendo mejor la Palabra
de Dios, se la pueda vivir con mayor intensidad y
fundamentados en ella.
Y también ampliar los grupos de oración,
en distintos horarios, para permitir una mayor participación.
También se sugieren encuentros comunitarios
para conocernos más, pasar buenos momentos
y compartir ideas y proyectos y poder llevarlos a
cabo. Como inicio de este tema se invita a un asado
comunitario (ver invitación en este boletín)
para el 19 de noviembre.
Como conclusión de los trabajos nos habló
nuestro Obispo, Monseñor Jorge Casaretto, acentuando
los valores de la familia y la necesidad de vivirlos
y difundirlos sin bajar los brazos. Asimismo nos exhortó
a seguir trabajando mucho con los jóvenes para
que sigan formándose en la Fe y en los valores
cristianos para ser fermento en el mundo del Reino
de Dios.
Finalmente celebramos la Eucaristía como acción
de gracias por estos 50 años de vida parroquial
y pidiendo la asistencia del Espíritu Santo
para poder responder a los desafíos del presente
con coherencia y docilidad.
Fue muy importante la participación de todas
las edades, desde los jóvenes, los matrimonios
de pocos años y los de una larga vida fecunda.
Según lo expresaron los participantes se sintieron
escuchados, con posibilidad de manifestar sus ideas
y con el deseo de poder comprometerse más en
distintas tareas, sabiendo que la Comunidad Parroquial
la formamos todos, la construimos todos y la hacemos
crecer todos.
Con la alegría de haber vivido un momento importante
para nuestra Comunidad, la esperanza que muchos otros
se vayan sumando a las distintas actividades le pedimos
a la Virgen María, Nuestra Señora de
Fátima, nos anime en este caminar y nos acompañe
con su ternura maternal.
Un abrazo y mis oraciones.
Padre Guillermo.