Acción
de gracias
¡Demos
gracias a Dios por lo que hemos vivido este mes!
Si, agradezcamos desde el ejemplo que nos dejó
Juan Pablo II, con su vida, sus palabras, sus últimos
días, hasta su muerte y funeral.
Agradezcamos por toda la cobertura que los medios
de comunicación nos presentaron.
Agradezcamos por el sentimiento de unidad de todos
los cristianos que reinó en los días
tristes y después en los de fiesta. Agradezcamos
y pidámosle que perdure.
Agradezcamos por el nuevo Sumo Pontífice, Benedicto
XVI, y pidamos al Espíritu Santo que lo asista,
ilumine y fortalezca en su difícil misión.
Hemos vivido muchos acontecimientos importantes como
Iglesia que nos tienen que ayudar a reavivar nuestra
fe en Jesucristo muerto y resucitado por nosotros,
que nos tienen que impulsar a buscar una mayor profundidad
en nuestra espiritualidad y en la familiaridad con
el Señor, que nos tienen que despertar para
descubrir Su presencia en nuestra vida y en los acontecimientos
del mundo, que nos tienen que hacer tomar conciencia
que, como Iglesia, formamos una Comunidad de hermanos
que comparten y se ayudan.
Frente a tantos comentarios, suposiciones, opiniones,
pareceres tenemos que aprender a descubrir la verdad
de los acontecimientos para sacarles todo el provecho
posible, dejando de lado las anécdotas y detalles
superficiales. Recordemos que Dios nos habla a través
de lo que vamos viviendo.
Aprendamos a guardar todas estas cosas en nuestro
corazón, y a hacerlas presentes en la oración,
estoy seguro que nos darán mucha riqueza, no
las dejemos olvidar.
Continuemos nuestro camino con la presencia del Señor
Resucitado, que al igual que con los discípulos,
nos guía para poder llevar la esperanza y el
sentido de la vida a los hombres, al mundo. Después
de la Pascua la celebración de Pentecostés
vuelve a traernos el fuego del Espíritu para
que demos testimonio del amor de Dios con nuestras
actitudes de cada día en los ambientes en que
nos movemos, empezando con la propia familia.
Vayamos preparándonos para nuestra Asamblea
Parroquial, que será el 15 de octubre, y a
la que estamos llamados a participar todos los que
formamos nuestra Comunidad, no algunos, sino todos,
grandes, medianos y chicos, solteros, casados, separados
y viudos, ya que cada uno aporta desde su riqueza
interior enriqueciéndonos a todos . Iremos
haciendo pequeños trabajos de reflexión,
durante estos meses, para escuchar todas las opiniones
y poder juntos seleccionar propuestas para llevar
a cabo.
¡Que la Virgen María, Nuestra Señora
de Fátima, cuya fiesta celebraremos el 13,
nos lleve con su mano por el camino de su Hijo!
Un abrazo y mis oraciones.
Padre Guillermo.