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Un nuevo año del boletín para poder comunicarnos
por este medio, y recibir también, la información
de las actividades y tareas de la Parroquia. Es uno
de los medios que tenemos para sentirnos verdaderamente
perteneciendo a una Comunidad Parroquial , a su vida
y poder participar con los talentos y tiempos propios
que el Señor nos ha confiado para el servicio
a los demás.
Comenzamos, el 5 de marzo con el Miércoles de
Ceniza, el Tiempo de Cuaresma. Cuarenta días
para preparar la Gran Fiesta del Cristiano, la Resurrección
de Jesús, la Pascua. No es un tiempo más
que irá pasando, sino que es una gran preparación
interior que la Iglesia nos invita a aprovechar para
conocernos más íntimamente, con la ayuda
del Espíritu Santo, y lograr, así, una
mayor conversión personal y comunitaria.
La Conversión del corazón es un movimiento
del Espíritu que nos va animando a penetrar en
nuestro interior para conocer que cosas estamos descuidando,
cuales estamos haciendo mal, y que aspectos deberíamos
trabajar para crecer en fidelidad a Dios. Este año
se nos presenta la Cuaresma habiendo empezado nuestras
actividades habituales, ya que en general comienza en
febrero, y entre vacaciones, exámenes, etc, caemos
en la cuenta del tiempo litúrgico que estamos
viviendo casi llegando a la Pascua, tenemos, entonces,
la ventaja de poder aprovechar toda la Cuaresma llegando
al 20 de abril, Domingo de Pascua, con la posibilidad
de haber transitado este camino de conversión.
Como toda acción del Espíritu en nosotros
no tenemos que pensar que por el mucho esfuerzo se logran
grandes éxitos, sino que lo que más importa
es la docilidad a la acción de la Gracia, pedirla
y estar atento a lo que va surgiendo en el corazón,
para tratar de responder. Es dejar actuar al Señor
en nosotros, dejándonos querer más por
El , y responder a ese amor.
De este camino de paciencia y perseverancia saldrán
actitudes interiores, mayor comprensión y misericordia,
mayor tolerancia a los errores ajenos y propios, a las
diferentes opiniones o ideas, mejor diálogo con
los otros, mayor actitud de servicio, ayuda, generosidad,
más alegría y esperanza, mayor deseo de
intimidad con el Señor en la oración,
en la reflexión de la Palabra, en el testimonio
en lo cotidiano. También, todo esto, debe llevar
a un mayor compromiso en el mundo del trabajo, del estudio,
de la familia y los amigos, de la cosa pública,
es decir, de nuestro país.
Busquemos juntos vivir la Cuaresma “de verdad”,
así la Pascua nos encontrará con una gran
alegría cristiana que podremos llevar a todos.
¡Qué la Virgen María, Nuestra Señora
de Fátima, anime y acompañe esta etapa
personal y de toda la Comunidad Parroquial!
Un gran abrazo y mis oraciones.
Padre Guillermo.
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