Reflexión
y Alegría
Ya estamos viviendo el tiempo de Cuaresma, como un
momento especial del año en que la Iglesia
de todo el mundo nos invita a prepararnos para celebrar
la Pascua.
La Cuaresma es un tiempo de ejercicio "gozoso"
para llegar con un corazón nuevo a la Pascua
y así poder disfrutar toda la alegría
que nos trae la Fiesta y Misterio central de nuestra
Fe.
Hemos, o estamos, retomando las actividades habituales
del año, y esto lo podemos vivir con sensación
de volver a lo mismo, o con la esperanza de poder
hacer cosas nuevas, o mejor, o bajo otro enfoque.
Lo podemos vivir e iluminar desde la Esperanza, y
esto es muy importante.
Nos vemos sacudidos por una situación del país
que nadie desea. Podemos sentir cierta culpa por no
haber hecho algo antes, o pensar que no soy responsable
de nada de lo que ha sucedido. Sin embargo, es una
situación "especial" y "privilegiada"
para crecer en la unidad y en la solidaridad en la
familia, en la Comunidad Parroquial, y con el país.
Mucha gente me ha estado comentando que quiere hacer
"algo" frente a esta crisis, y algo en serio
que nos ayude a crecer, que nos empuje a ayudarnos
más y a tenernos más en cuenta. Que
importante que no quede solo en buenos propósitos,
sino que lo podamos plasmar, quizás en pequeñas
tareas, pero que las realicemos. Ya estamos pensando
en algunos emprendimientos de mayor solidaridad, y
esto hace crecer la Esperanza. Cuando estén
un poco más definidos los daremos a conocer,
y también invitaremos a sumarse a todos los
que les parezca que podemos hacer más por nosotros
y los demás a traer ideas, y así juntos
ir analizando y viendo posibilidades.
Entonces, esta Cuaresma nos encuentra con esta necesidad
espiritual apremiante. No podemos encerrarnos en nosotros
mismos, ni quedarnos lamentando desgracias, pérdidas
o miedos. Estamos llamados a abrir bien grande nuestro
corazón para dejar que la voz de Jesús
nos limpie el egoísmo, la pereza, la comodidad,
el temor, la impaciencia, la desconfianza, el rencor,
la furia , y nos llene con su espíritu de alegría,
comprensión, bondad, generosidad, abandono,
confianza, etc.
Vivamos esta Cuaresma con un verdadero espíritu
penitencial, sabiendo que tenemos que despojarnos
de muchos prejuicios y juicios para que la Pascua
pueda iluminar a nuestro país a través
de nuestro corazón convertido y nuestras obras
de esperanza , alegría y confianza.
¡Qué la Virgen María, Nuestra
Señora de Fátima, guíe nuestros
pasos y nos fortalezca en el camino para no desfallecer!.
Un abrazo y mis oraciones.
¡¡¡¡¡¡Muy Felices
Pascuas a cada familia y a cada uno de ustedes.!!!!!!
Padre Guillermo.