Camino Diocesano
Entramos a formar
parte de la Iglesia a través del Bautismo que
recibimos en una Parroquia, alimentamos nuestra fe,
cada Domingo, en la Misa en una Parroquia, nos nutrimos
y encontramos como cristianos, participamos en grupos
y actividades religiosas en una Parroquia, y cuando
todo esto lo realizamos en el mismo lugar o durante
algún tiempo nos sentimos parte de una Comunidad
Parroquial. La Iglesia se nos hace visible y tangible
ahí.
Sin embargo la Iglesia no se agota en una Parroquia.
La Iglesia Universal se hace visible con todos los
medios de salvación y con toda su riqueza en
la Diócesis, que presidida por el Obispo, sucesor
de los Apóstoles nos confirma en la unidad
con toda la Iglesia , y por ello se la llama Iglesia
Particular.
Nuestra Iglesia de San Isidro, creada en 1957 como
Iglesia Particular, fue organizándose, creciendo
en el compromiso evangelizador, llegando a todos los
lugares y personas, y en estos últimos años
ha crecido mucho en el compromiso de la solidaridad.
Cada tantos años los que participan en la vida
de la Iglesia se reúnen en una Asamblea para
analizar lo realizado y proyectar los años
venideros. Nosotros, como Diócesis, nos reuniremos
en junio de 2004, y se ha visto que como preparación
es bueno descubrir todo lo realizado en estos años
, y reconocer que todo lo vivido es un “Camino
Diocesano” que estamos recorriendo todos, consciente
o inconscientemente.
Descubrir este itinerario del Camino Diocesano, para
dar gracias por lo hecho y rectificar lo que no se
hizo tan bien, nos ayuda a ver como lo que pueden
parecer acciones aisladas de una comunidad o un grupo
se van uniendo en una visión más amplia
que también ensancha el Camino Diocesano y
nos fortalece como Pueblo de Dios en marcha hacia
la Eternidad, pero transformando la realidad con el
Espíritu del Evangelio.
Dentro de ese Camino Diocesano nos encontramos con
momentos de inflexión, de reflexión,
de mayor acción, y así pensando juntos
vamos descubriendo lo que el Espíritu suscita
en nuestra Iglesia para que lo llevemos a cabo, son
lo que se llama “signos de los tiempos”,
y tenemos que aprender a interpretarlos para no equivocar
su sentido, y y esto también lo vamos haciendo
en cada Comunidad y todos como Diócesis.
Aunque todo esto pueda parecer muy abstracto o lejano,
tenemos que ir sintiéndolo como propio, ya
que como hijos de una Iglesia Particular estamos llamados
a darle vida, a amarla y a hacerla presente en todas
partes.
¡Que la Virgen María, Nuestra Señora
de Fátima, anime este Camino, lo ilumine y
nos fortalezca para transitarlo con mayor fidelidad
y docilidad!.
Un abrazo y mis oraciones.
Padre Guillermo.