Un regalo especial
Nuevamente nos
encontramos comenzando el tiempo de Adviento como
preparación a la celebración de la Navidad.
Adviento es tiempo de espera en esperanza, es tiempo
de recordar que las promesas de Dios al hombre se
cumplen, es tiempo de preparar el corazón para
recibir el Regalo más grande que uno puede
esperar en Navidad: la presencia de Dios hecho hombre
entre nosotros; es tiempo, también, de proponerse
pequeños cambios interiores, que nos lleven
a la conversión, para poder vivir así
el Evangelio con mayor intensidad.
¿Estamos con disposición, con ganas,
de llegar a Navidad?, ¿Pensamos que algo puede
cambiar de todo lo que vivimos?, ¿Qué
puede hacer la Navidad en medio de tanta división,
corrupción, mezquindad que vive el país?.¿Qué
me puede decir hoy el pesebre, parece tan lejano,
antiguo, primitivo?
A pesar de todas estas preguntas o dudas, el Señor
quiere revivir en el corazón de cada uno de
nosotros y de cada hombre la maravilla más
grande de la Creación, habitar en medio nuestro
como guía, maestro, como luz para iluminar
nuestro camino, como alimento verdadero frente a tanta
hambre, como abrazo del Padre para consolar tanta
tristeza, como cobijo seguro frente a tanta desprotección
e injusticia.
Si . La Navidad tiene sentido porque es la muestra
viva del amor del Padre por sus hijos, porque nos
permite aceptar la nueva vida que nos ofrece, porque
nos recuerda que el pecado y el mal no pueden vencer
a la Salvación que nos trae Jesús.
El mundo y nuestro país muestran como el pecado,
la mentira, la mezquindad del corazón parece
que pueden manejar todos los ámbitos de la
vida repitiendo, y repitiendo, frases, promesas, programas,
logros imaginarios, condenaciones que al poco tiempo
se transforman, vaya a saber por qué, en méritos
y honores, calumnias, difamaciones, etc., etc. Sin
duda que algo tiene que cambiar y en serio. Y eso
es el corazón de los hombres, de nosotros.
Una conversión profunda en el amor "al
prójimo como a uno mismo y a Dios", y
sin ello no habrá plan, ni proyecto, ni plataforma,
que de verdad nos permita vivir una vida más
digna, solidaria y generosa.
Pongámonos, desde hoy, a preparar la Navidad
desde el corazón con la confianza puesta en
el Señor, en su Evangelio, en la posibilidad
cierta de conversión si nos dejamos alcanzar
por El. No es un año para mucho adorno y regalo
exterior, si antes no limpiamos y arreglamos lo interior,
y no con nuestras solas fuerzas y capacidades, sino
dejando que el Señor nos dé docilidad,
entrega, humildad, y capacidad de escucha y oración.
Empecemos por nuestra familia y amigos, por los vecinos
y con los que trabajamos, estudiamos... Hay mucha
gente preocupada, que quiere hacer algo para salir
de esta situación, brindemos el espacio para
que esto se pueda hacer con la mirada puesta en el
pesebre, en ese niño que viene con mucha vida
para dárnosla hasta el final.
¡Que la Virgen María, Nuestra Señora
de Fátima, nos acompañe en este camino
del Adviento, para poder recibir a su hijo en la Navidad,
como ella lo hizo!
.Que todos podamos pasar una muy Feliz Navidad, y
empezar un Nuevo Año con mayor alegría,
esperanza y deseos de servir más a Cristo.
Un abrazo y mis oraciones
Padre Guillermo