Dios
sigue confiando
¡Cuántas tristezas, angustias, dolores,
incomprensiones!. ¡Cuántos enojos, impotencia,
incertidumbres estamos viviendo!
En medio de todas estas sensaciones y certezas se
esconde, o mejor dicho, se muestra el mal, la debilidad
del hombre. El pecado se hace presente. Y estamos
también, todos y cada uno de nosotros para
contrarrestar el mal con el bien, el egoísmo
con la generosidad, la búsqueda del placer
por el bien permanente.
Pero, además, y sobretodo, no estamos solos.
Hay un Dios que nos creó y nos ama y por eso
envió a su Hijo para que encontráramos
el Camino, la Verdad y la Vida. Ya no son solo nuestra
fuerza y voluntad las que están en juego. El
se entregó por nosotros para quedarse en medio
nuestro. Por eso tiene sentido Celebrar Su RESURRECCIÓN.
¡¡¡SI!!!La Vida Eterna es una realidad,
y Jesús nos la ha hecho presente, después
de morir en la Cruz, con Su Resurrección. La
Pascua que celebramos nos habla de eternidad, de Amor
Infinito de Dios hacia nosotros. Nos demuestra, como
a pesar de los desastres que hacemos arruinando su
obra, Él sigue confiando en nosotros, sus hijos,
que nos sigue perdonando y brindando la oportunidad
de cambiar las situaciones de pecado por Su presencia
Salvadora a través de nuestras pobres acciones,
que en sus manos, cuando se las ofrecemos, son transformadas
en ocasión de Gracia y de encuentro con El
para nuestros hermanos y para nosotros mismos.
No nos quedemos en la queja y lamento de nuestro tiempo.
No esperemos a alguna persona "iluminada"
para cambiar la realidad del país y del mundo.
Somos nosotros, hombres y mujeres de Fe, que caminamos
en este mundo con los pies en la tierra, pero tratando
de tener una mirada continua hacia lo eterno, quienes
tenemos que cambiar todo lo que está mal, desordenado
e injusto. Nosotros con la fuerza de Dios. Nosotros
con la Gracia del Espíritu Santo. Nosotros
uniendo nuestra inteligencia y voluntad en Comunidad
y como Iglesia. Nosotros, transformados por el Bautismo
y alimentados por la Reconciliación y la Eucaristía.
Nosotros podemos cambiar porque hay un Dios que nos
Ama y nos regala la conversión.
Aprovechemos este tiempo de Gracia de la Pascua. Dejémonos
transformar por la certeza de saber que nuestra Esperanza
no se verá aplastada, y que el mal no puede
triunfar sobre el bien.
Agudicemos nuestra creatividad para crecer en solidaridad
y generosidad con tiempo, talentos y dinero, a favor
de nuestros hermanos más necesitados, de nuestra
comunidad y del país.
Valoremos lo que somos, más que lo que tenemos
o perdimos, para crecer como hijos de Dios que nunca
nos abandona.
¡¡¡¡¡¡Qué
la Pascua que celebramos nos ayude a crecer en la
Alegría de la Fe, y que podamos transmitirla!!!!!!!
¡Qué la Virgen María, Nuestra
Señora de Fátima, nos anime e impulse
para trabajar junto a su Hijo!
Muy Felices Pascuas.
Un abrazo y mis oraciones.
Padre Guillermo