Pasos
pequeños en un camino grande
Decíamos que como Diócesis
estamos transitando un camino , un camino como Iglesia,
como Comunidad, y también un camino personal
dentro del Pueblo de Dios. Estos caminos o carriles
del camino serán coincidentes en la medida
que sigan la voluntad de Dios y , por lo tanto, serán
fuente de Gracia y Bendición para todos.
Dentro de esos carriles personales hoy les quiero
hablar del mío, ya que en pocos días
cumpliré las Bodas de Plata Sacerdotales, veinticinco
años de Sacerdote. Es mucho, y también
es poco.
Cuando entré al Seminario, hace treinta años,
dejando de lado la Facultad de Ingeniería de
la UBA, ni pensaba en lo que podrían ser tantos
años de sacerdote. Cuando cumplí seis
años de sacerdote fui a concelebrar la Misa
de Bodas de Plata de un sacerdote, y me parecía,
además de que era un viejo, tenía en
ese entonces él la edad que yo tengo ahora,
una vida larguísima al servicio de la Iglesia.
Y , hoy a mi no me parece tan largo lo que viví,
al contrario parece que hace poco dejé la Parroquia
de la Catedral, o Sta. María Magdalena o Sta.
Teresa del Niño Jesús, y ya pasaron
muchos años de eso.
Sí me maravillo de lo que Dios fue haciendo
en mi corazón, y en el de tanta gente a mi
alrededor, sin que en esos momentos me diera cuenta.
El fue conduciendo mi vida según su Voluntad,
y muchas veces, estoy seguro, no la habré seguido,
pero El se las ingenió para hacermela descubrir.
¿ qué maravilla de amor, ternura, paciencia!.
También soy consciente de muchos errores cometidos,
algunos, creo, los pude arreglar, otros no, y otros
ni me habré dado cuenta, de esos le pido al
Señor me ayude a verlos y comprenderlos para
seguir siempre un camino de conversión. Unica
forma de percibir y vivir más su amor para
conmigo.
A lo largo de estos años siempre le pido a
Jesús que nadie se aparte de Su Amor por mi
causa, que nadie por mis errores o mi personalidad
se lleve una imagen equivocada de Su Misericordia
y de la Verdad de todo lo que nos enseña. También
les pido a todos ustedes se unan a este pedido, para
que pueda ser siempre un instrumento dócil
del Evangelio que ayude a muchos a encontrarse en
lo más íntimo de su ser con Jesús.
Cuando trabajamos por el Reino de Dios sembramos sin
saber como brotará cada semilla, ya que es
El el dueño del sembrado, y sin embargo, me
ha concedido ver muchos frutos de esa siembra, cuando
menos me lo esperaba, y de eso, también, le
doy infinitas gracias por esos regalos tan grandes.
En otras ocasiones no he visto nada, pero tengo la
confianza que El sigue actuando y llevando adelante
la obra que comenzó o continuó utilizándome
como instrumento.
Hay tantas y tantas cosas para pedir perdón,
dar gracias y maravillarse que no alcanza este texto
para expresarlas. Otras diré el 15 en la Misa
de Acción de Gracias y estoy seguro que , en
su bondad y cariño me acompañarán
para ayudarme a dar gracias y pedir juntos, porque
yo solo no lo puedo hacer, necesito de su corazón
y de su oración comunitaria. Y a los que no
puedan estar presente, también les pido, que
recen a María por todas estas intenciones en
el lugar donde estén.
Muchísimas gracias a todos por esta etapa de
mi vida sacerdotal que estamos compartiendo, y espero
ayudarlos en todo lo que pueda.
¡Que la Virgen María, Nuestra Señora
de Fátima, nos acompañe en esta Acción
de Gracias a Su Hijo y al Padre, y que no permita
me suelte de su mano!
Un gran abrazos, mis oraciones y agradecimiento desde
ya.
Padre Guillermo