Encontró
el sentido
¿Cuántas
veces en la vida nos preguntamos si lo que estamos
haciendo tiene sentido?. En épocas de crisis
o incertidumbre, seguramente muchas veces. Y si no
le encontramos sentido, ¿qué pasa?,¿cómo
reaccionamos?, ¿a quién consultamos?.
No siempre es
fácil o posible hallar una respuesta adecuada
a nuestros interrogantes más profundos, dentro
de nosotros mismos, o aún incluso en el consejo
de otros.
Muchas veces la
respuesta la tiene Dios, ya que El es el que da el
verdadero sentido a las cosas, a nuestra vida, y solo
El, que nos manifiesta su voluntad de distintas maneras
y valiéndose de muchos métodos.
Cuando ponemos
nuestra mejor voluntad y fuerzas, cuando medimos lo
que vamos a realizar con detenimiento, cuando preparamos
las cosas para lograr un fin, y no se da lo que esperábamos
puede producirse una gran desilusión e incertidumbre,
y comenzar una búsqueda de ¿por qué?¿por
qué a mi?¿qué hice mal?¿qué
hice de malo?, etc.
Somos libres y
los demás, también, y en ese juego de
la libertad no siempre coincidimos. Los intereses
se chocan y contraponen. Hacemos sufrir y nos hacen
sufrir, a propósito o sin pensarlo.
Solamente el que
es Sabio, el que sabe esperar, el que acepta el error,
el que tolera y perdona el error ajeno, el que es
capaz de brindarse a los demás, no porque le
sobra el tiempo o carece de problemas, ése
está en camino de comprender, descubrir y aceptar
la voluntad de Dios. Es capaz de descubrir el sentido
de las cosas y los acontecimientos. Es capaz de aceptar
a los demás como son y amarlos así,
sin pretender cambiarlos.
De esa manera
la vida se presenta como un gran desafío de
amor y no un campo de batalla en el que me tengo que
defender, en el que los otros me atacan, en que conspiran
para hacerme daño, en el que nunca podré
ser feliz.
La vida es un
regalo de Dios, que nos confía, para que la
vivamos hacia El, aún sin entender en muchos
momentos, pero confiando en El, apoyándonos
en El, y tratando de descubrir Sus huellas para seguirlas.
Nos da los medios para que podamos hacerlo, y la fuerza
para realizarlo.
El sentido de
nuestra vida es caminar hacia la Santidad, transformando
el mundo según el Evangelio. Habrá cruces,
tropiezos, equivocaciones, felicidad, posibilidad
de compartir con los demás, y también,
momentos de incomprensión. La Esperanza nos
sostiene en las dificultades y nos fortalece para
que avancemos.
Estamos por celebrar
la Asunción de la Virgen María al Cielo.
El triunfo de su vida. Ella vivió muchas incertidumbres
a los ojos comunes, y sin embargo, en su corazón,
sabía que no la abandonaban, que tenía
que guardar las cosas que vivía y no entendía
muy dentro de ella y que encontraría respuesta.
No le fue fácil, pero lo vivió, y nos
marcó el camino a seguir. Ella le encontró
el sentido a la vida: hacer la voluntad del Padre,
ser su servidora.
Nosotros, también,
estamos llamados a ser los servidores del Señor
en medio del mundo, en nuestro país, en nuestra
familia, en nuestro entorno, llevando el consuelo
del Señor con nuestra entrega , generosidad,
servicio, compromiso, alegría, paciencia y
fortaleza. Si nos disponemos de corazón a vivir
así, el Señor nos colmará con
sus dones y podremos transformar, lo que esté
a nuestro alcance, con un espíritu nuevo.
¡Que la
Virgen María , Nuestra Señora de Fátima,
nos anime en este gran desafío y nos ayude
a alcanzar lo que ella logró!
Un abrazo y mis oraciones.
Padre Guillermo.